My Inmortal Cap. 06

MY INMORTAL

CAPTÍTULO 6

El otoño es una estación maravillosa. Los colores característicos en el cielo, en las hojas, en la misma luz del sol nos envuelven en un ambiente nostálgico y nos prepara para la crueldad del invierno, pero para Anika, esa crueldad, esa tristeza se ha adelantado una estación.

Sentada bajo su árbol favorito en el bosque detrás de su universidad, piensa en todo lo acontecido esta mañana y se siente peor que mierda. ¿Cómo es que nunca vio el daño que le estaba haciendo a su hermano? ¡Había sido tan estúpida al creer que Tegoshi estaba al margen de su decadente situación!

También está el asunto de Ryo, todos sus reclamos ¿en verdad están justificados? No, no puede siquiera pensar eso. Nishikido sólo actúa por despecho, por su orgullo roto y desgraciadamente ya la lleva consigo en una espiral que tiene como final un vacío emocional del cual no va a salir ilesa.

De nueva cuenta y por instinto, busca su pastillero, pero se detiene al sentir la frialdad del rectángulo de metal. Retira la mano dentro de su bolsa, no va a hacerlo, no, debe ser fuerte, pero la ansiedad se está colando por todo su ser y amenaza con no soltarla en esta ocasión.

Para calmarse, decide acostarse sobre las hojas caídas en colores amarillo, rojo y marrón, que inundan el piso. Como siempre ha hecho desde pequeña, cierra los ojos y trata de percibir los otoñales olores del bosque y concentrarse en aquellos sonidos que no provienen de los animales o de las calles que delimitan el bosque, sino en aquellos sonidos que provienen de los seres sobrenaturales que habitan en aquel lugar.

Desde que tiene memoria, Anika ha sido capaz de ver, escuchar y percibir a todos aquellos series que no forman parte de este plano astral: fantasmas, duendes, hadas, incluso demonios, o eso es lo que ella creyó en una ocasión que iba saliendo de la escuela secundaria, después de una de las prácticas de fútbol de Tegoshi. Ella se había quedado hasta tarde, acomodando los vestidores y dejando todo limpio para la práctica a la mañana siguiente.  Al salir de la escuela y comenzar su camino regreso a casa, una fuerte corriente de aire helado había invadido la solitaria calle. Al levantar su mirada después de que el viento se hubiera calmado, frente a ella se encontraba una niña, tan blanca como la nieve, su hermoso cabello negro flotaba como si tuviera vida propia. Pero sus ojos eran lo que despedían una interminable maldad: un ojo castaño claro y el otro azul casi transparente, se clavaron sobre Anika y una de las sonrisas más retorcidas y enfermas que había visto hasta ese momento se formó en los labios de esa niña, su boca estaba toda manchada de sangre. Anika no podía moverse y cuando la niña la señaló con su diminuta mano, sintió que no llegaría nunca a casa.

Pero gracias a un ladrido lejano, aquella niña demonio se concentró en hacerse desaparecer, no sin antes pasar al lado de Anika y dejarle un par de rasguños en el brazo, los cuales ardían como si hubieran sido hechos con fuego. En el horizonte aparece Momo, que corría a toda velocidad hacía donde estaba ella y, curiosamente, Momo se parecía demasiado a aquel demonio: bóxer albino con una mancha café en su oreja derecha y los ojos azul y castaño eran el parecido más extraordinario. Momo comenzó a ladrar y gruñir a la nada cuando llegó junto a Anika, ella trató de calmarlo, pero era imposible. Casi inmediatamente apareció Tegoshi, aún con el uniforme del equipo de fútbol de su escuela, corriendo para tratar de darle alcance a su mascota. Cuando Anika  le preguntó qué había sucedido, Tegoshi le respondió que al momento de llegar a la casa y abrir la puerta, Momo salió disparado cómo si estuviera poseído.

Desde entonces, así de extraña es la vida de Anika. Afortunadamente ha mantenido su “don” en secreto y no le ha causado problemas mayores… o eso es lo que pensaba, lo que creía, pero como tantas cosas, tal vez está equivocada en ello. Ahora no está segura de nada, ni siquiera de su propia salud mental.

Cansada, se levanta sacudiéndose las hojas secas que quedaron en su ropa y comienza a caminar para adentrarse un poco más en el bosque. ¿Qué es lo que debe hacer? ¿regresar a su casa? No, no puede hacer eso, no con un Tegoshi lastimado, herido, aunque, entiende el por qué le había hablado de aquella manera, sus palabras, sus reproches también la habían herido profundamente, y tal vez, se lo tenía bien merecido.

Al haber avanzado un par de metros, detrás de ella se escuchan unos pasos que rompen algunas ramas secas. Alguien la sigue, no es uno de los seres del bosque o aquel ente que la acosa. No, la vibra es muy diferente, completamente humana. Con cuidado sigue caminando aumentando gradualmente la velocidad, claro, lo que le permiten los tacones. Maldita sean a buena hora se le ocurre visitar el bosque ataviada tan incómodamente. No puede perder tiempo, esa persona que la sigue le está dando alcance. Tratando de huir, uno de los tacones se atora en una rama y por poco cae al piso. La persona aprovecha eso y se acerca para tomar por la cintura a Anika, ella forcejea y logra zafarse lo suficiente como para golpearlo en el rostro y agarrar su brazo para arrojarlo al piso en un movimiento de judo. Coloca uno de sus pies sobre la garganta de esa persona y al ver quien está debajo, en su rostro se dibuja una enorme mueca de enfado y enojo

-¡¿Se puede saber por qué carajos me asustas de esta manera?!

*******

-¿Tego? ¿Puedo pasar?

Mitzuki toca la puerta de la habitación de Tegoshi y entra sin esperar una respuesta. Ve a Tegoshi acostado boca arriba sobre su cama con las manos bajo su cabeza. Mitzuki camina hasta la cama y se pone en la misma posición que él. Lo conoce muy bien por lo que no lo hostiga con preguntas y guarda silencio por varios minutos hasta que es el mismo Tegoshi quien rompe el silencio.

-¿Crees que hice mal, no es así?

-No, no lo creo…

Tegoshi voltea para poder mirar mejor la expresión de Mitzuki quien hace lo mismo y comienza a jugar con el cabello de Tegoshi entrelazándolo con sus dedos

-¿Cuántas veces te he dicho que nada de esto es tu culpa? Solamente reaccionaste a una situación que se está saliendo de control, eso es todo. Los problemas de Ryo y Anika está demasiado arraigados en ellos mismos y hasta que no decidan dejarlos ir y seguir adelante con sus vidas… nada podemos hacer….

-Eres increíble. Para ser la futura mejor diseñadora de modas de Japón, hablas como toda una psicóloga profesional y eso que yo soy el que está estudiando para ayudar a las personas…

Tegoshi sonríe ante la imagen que tiene frente: Mitzuki siempre ha estado con él en las buenas y sobretodo en las malas, siempre con una sonrisa, un abrazo, palabras de ánimo y, cuando lo necesita, su sola compañía basta sin necesidad de de decir palabra alguna. Es por esto que han durado tantos años como pareja.

-¿qué sucede? ¿por qué me miras así? >.<

-Estaba pensando en cuánto llevas a mi lado… y que has aguantado bastante…

Tegoshi la mira y ahora es él quien acaricia las mejillas de Tegoshi

-Bien, es porque soy una gran persona y porque no podrías encontrar mejor novia en el mundo u_ú

-Claro…

Tegoshi se acerca para poder besarla tiernamente. Le encanta esa parte de Mitzuki, que trata de animarlo en situaciones donde él suele dejarse caer. Y fu así como comenzaron su relación hace 6 años

Cuando habían iniciado la secundaria Tegoshi y su hermana, entraron a una escuela privada en la que conocieron a todos los que son sus amigos  actuales. Pero no todos los compañeros los aceptaron con brazos abiertos, especialmente a Tegoshi a quien molestaban constantemente por su estatura, sus facciones,, el carácter calmado y pacífico, el cual cambiaría en los próximos años.

Al principio, sólo Koyama y Massu le hablaban abiertamente ya que estaban en el mismo salón de clases y en el club de deportes. En una ocasión en la que no pudo defender a su hermana y, claro había recibido una paliza, se encontraba solo en el campo de fútbol de la escuela, haciendo lo único que servía para calmar su frustración: tirar con todas sus fuerzas los balones a la portería. Lo había hecho en innumerables ocasiones y le había funcionado, pero en esa ocasión sólo se sentía más frustrado al fallar todos los tiros. Uno de ellos fue a parar a los pies de Mitzuki, quien observaba con admiración a Tegoshi. Había tomado el balón en sus manos y se acercaba corriendo para entregárselo con una sonrisa.

-Aquí tienes… ¡Eres genial! *O* me encanta como te mueves por el campo… no me pierdo ninguno de los partido n_n deberías ser el capitán… ¿Eh? ¿Qué te ha pasado?… ¡malditos estúpidos!, ven, yo te curaré… no te preocupes…

Mitzuki lo había tomado de la mano sin darle oportunidad de decir palabra alguna, su tacto era cálido y en verdad sentía una preocupación verdadera, sentía una mano amiga. Mientras curaba sus heridas, Mitzuki no había dejado de sonreírle, de decirle lo maravillosas que eran sus habilidades en el deporte… y con ello se había iniciado una amistad que duraría los tres años de la secundaria.

Nunca se separaban aunque estuvieran en salones diferentes. Mitzuki le preparaba el almuerzo el cual comían juntos en las gradas del campo de fútbol, hasta había formado el equipo de porristas única y exclusivamente para los partidos de Tegoshi.

Él estaba fascinado por el empuje, la iniciativa y la energía que desde entonces caracterizaba a Mitzuki. Su fascinación fue cambiando a un sentimiento mucho más profundo, pero desgraciadamente no se atrevía a confesarle sus verdaderos sentimientos hasta que un día, durante las últimas semanas del primer año de preparatoria, al estar sentados en la azotea de su edificio en la escuela, Tegoshi había decidido confesarle lo que había guardado por casi 2 años.

Recuerda a la perfección ese día. Ahí estaban los dos terminando un aperitivo después de las actividades de sus respectivos clubes. Mitzuki se había levantado para estirarse un poco y mostrarle las modificaciones que le había hecho a su uniforme. Era una visión para Tegoshi: al atardecer su piel adquiría una leve tonalidad dorada, su cabello se mecía con el aire, pero sobre todo esa sonrisa tan cálida, amorosa, que tenía reservada para él. Así que decidió ponerse a su lado para entregarle una caja. Mitzuki lo miraba extrañado mientras la sujeta con sus manos y al abrirla se encuentra con una pequeña cadena muy fina de plata y un dije de ámbar con una diminuta flor encapsulada por siglos. Los ojos de Mitzuki, tan maravillados, se habían llenado de lágrimas al poner el dije contra la luz del sol para apreciar los colores del ámbar y la rarea dentro d él.

-Mitzuki… Yo…

-Creí que nunca me lo pedirías…

-¿eh?

Como siempre, Mitzuki había tomado por sorpresa a Tegoshi abrazándolo efusivamente y sin poder evitar llorar, había escondido su rostro en el pecho de Tegoshi para calmarse al oler su perfume

-No me digas que tú…

-Si, desde aquel día en el campo de fútbol… Yo…

Y había sido Tegoshi el que ahora había sorprendido a Mitzuki tomando delicadamente su rostro con las dos manos y besándola lentamente como para que ese momento no se acabara nunca

-¿Todos estos años?

-Así es, Tego… todos estos años…

Fue la respuesta que le había dado Mitzuki mientras volvía a abrazarlo para después jalarle las mejillas. Y 6 años después seguían juntos. Para el grupo de amigos, toda una hazaña, para el resto del mundo, admirable. ¿para ellos? Sería algo impensable no estar juntos.

-Me parece increíble que todavía lo tengas…

Tegoshi acaricia el dije que cuelga del cuello de Mitzuki

-¡Baka! ¡No me lo quitaría por nada! ¡Antes muerta!

Le da un golpe en la cabeza con una almohada

-Te amo ¿Lo sabías?

-Si, lo se… y por eso es que le harás a Mitzuki unas deliciosas galletas de chocolate *O*

-Mitzuki u_ú

-No acepto reproches ¬¬…. Vamos *O*

Sujeta de la mano a Tegoshi y lo obliga a levantarse de la cama para irse los dos a la cocina

*********

-¡Habla! ¡Me has pegado un gran susto!….¡Ahoka!

-Jejeje… Traes ropa interior negra de encaje… ¬___¬

Anika retira el pie de la garganta del chico y le da una ligera patada en las costillas

-¡Nagase Tomoya! ¡¿No tienes nada mejor que hacer?!

-Bueno… siempre es mejor pasar el tiempo contigo…

Aquel chico se levanta lentamente y es impresionante su estatura. Nagase Tomoya es un senpai de la universidad, amigo de Anika, que estudia ¿o estudiaba? En la facultad de música ¿o estaba equivocada? ¿o era algo relacionado con la pedagogía? No esta muy segura, pero sabe que es un chico que, aunque ha estado desde siempre en la universidad, se había ganado la simpatía y el aprecio de Anika, en parte porque él la entendía muy bien: Nagase también veía, oía y sentía cosas al igual que ella.

El día que se conocieron, Anika estaba en el bosque de la universidad, obviamente acabándose la cajetilla de cigarros, mientras observaba lo que a simple vista parecía una luciérnaga, pero en realidad era un hada que estaba sobre una gorra del tipo camionero en una rama de uno de los tantos árboles del bosque detrás de la universidad. En pocos instantes, había aparecido Nagase repleto de hojas y ramitas secas en su ropa y cabello gritando maldiciones a todo pulmón. No se había percatado de la presencia de Anika por lo que comienza a gritarle al hada que estaba sobre la cachucha. Nagase le reclamaba que se la devolviera, tratando de subir al árbol. Anika no pudo evitar soltar una carcajada al verlo pelearse con un ser tan diminuto. Se había acercado a Nagase tocándole los hombros

Ella dice que no fue… al parecer ya estaba ahí cuando llego…

Nagase había volteado, sorprendido, al escuchar la voz de Anika detrás de él. La miraba de arriba abajo, como si su mente le jugara una broma.

-¡oi! ¿No me digas que tú también los ves?…

Se acercó hasta quedar a posos pasos de ella, lo que hacía más notable la gran diferencia de estaturas

-Mmm… Eres especial pequeña… no sólo ves a estos seres sino hasta demonios ¿O me equivoco?…

-¿Cómo lo sabes?…

Anika ahora era la sorprendida. Lo había mirado directamente a los ojos mientras Nagase le sonreía, señalando con el dedo índice de su mano derecha, su cabeza

-Digamos que también tengo mis “habilidades”…

Desde ese momento se volvieron buenos amigos, ya que por primera vez Anika se sentía comprendida en ese aspecto. Al saber que Nagase no sólo veía cosas o seres sobrenaturales sino también tenía la “habilidad” de captar pensamientos al percibir la energía o aura de las personas. No estaba segura si era por esos  “dones” tan especiales, pero de una cosa estaba segura: Nagase era todo un personaje, incomprendido por la mayoría del alumnado de la universidad, las chicas le huían, los chicos le tenían miedo y unos pocos se burlaban de él. Eso molestaba mucho a Anika, pero el cariño y la estima que desde entonces había sentido por él, le hizo aprender a hacer a un lado todos aquellos comentarios negativos tanto para él como para ella.

-¿qué demonios estás haciendo aquí?

Anika lo mira enfada mientras busca su cajetilla de cigarros, pero al no encontrarla, Nagase le ofrece uno de sus Malboro 100’s

-Peleaste con Tegoshi ¿no es así? Y la razón creo que fue…. Mmm….¿Nishikido?

Nagase la mira detenidamente como si tratara de leer su interior muy a fondo

-Nagase, por favor, no estoy de humor para esto…

Anika lo mira con ojos cansados y comienza a caminar de regreso a la zona cercana a la universidad. Nagase la sigue mirándola detenidamente, hay algo extraño en Anika, más allá de la pelea o discusión que haya tenido con su hermano, algo que ni la misma Anika está consciente.

-Te has encontrado con algo o alguien… nuevo ¿No es así?… es peligroso… sólo que no alcanzo a percibirlo muy bien…

-Lo único peligroso que vas a “percibir” va a ser mi pie en tu trasero si no dejas de molestarme…

Anika se detiene y mira fijamente a Nagase, sabe muy bien que si no lo detiene en seco, será capaz de saber qué había pasado con Ryo y que había pasado la noche con Akanishi, por quien comenzaba a sentir una extraña atracción. Nagase capta el mensaje corporal de Anika y se acerca abrazándola para después comenzar a caminar junto a ella hacía el campus de la universidad.

-Está bien, ya no vuelvo a molestarte con el tema… pero sólo una última cosa, te vuelvo a hacer mi propuesta… sabes que tú siempre serás la primera en mi lista y cuando gustes te haré olvidar al enano narizón ese ¬____¬

-Gracias Nagase… Prometo tomar en cuenta tu amable propuesta…

Anika suelta una pequeña risa, debe evitar pensar en Ryo, pensar en su hermano, pensar en Akanishi… ¿volverá a verlo algún día? Tal vez ¿acaso no es hermano de Aibu?

-Por cierto, un día tenemos que salir. Tengo que presentarte a mi novia… es una hermosura de chica *O*

-¡¿Eh?! ¡¿Novia?! O_____O ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?

-Jejeje… un día que fui a visitarte al bar, la encontré… Era una visión… su cabello castaño, sus hermosos ojos, su piel clara… y esa sonrisa…. Ahhh… estoy enamorado *O*

Nagase comienza a dar saltitos hasta llegar al estacionamiento. Anika lo sigue con una sonrisa sincera llena de felicidad. Él es un chico que puede llegar a ser algo brusco, tosco, pero cuando llegas a conocerlo mejor, te das cuenta que tiene un corazón enorme y cuida a las personas que considera especiales.

-¡Felicidades Nagase! En verdad estoy feliz por ti… espero que ella sienta lo mismo por ti u_ú o voy a tener que ir a patearle el trasero

Anika se acerca y lo abraza. Lo que siempre le ha fascinado, es el calor que expide el cuerpo de Nagase, un calor que la envuelve y la calma pero sin sentirse demasiado abrumada. Su perfume mezclado con el olor a Malboro siempre le ha sido atractivo. Si no se parecieran tanto y no supieran casi todo sobre ellos, definitivamente sería feliz siendo su pareja

-¿A dónde vas? ¿No quieres acompañarme para tomar un par de cervezas? Encontré un lugar nuevo que vende única y exclusivamente cerveza alemana…

Nagase saca unas llaves de su chamarra de piel café tipo vintage y se acerca a una Harley Davison clásica. Una máquina hermosa y potente, verdaderamente el medio de transporte perfecto para él: rudo, tosco, rebelde. A los ojos de Anika, no hay nada más varonil que un chico sobre una Harley.

-Gracias Nagase, pero hoy creo que debo alejarme un poco del alcohol. Además, voy a la casa de Toma…

-Mmm… Toma me agrada mucho… creo que deberías intentar algo con él…

Nagase sube a su Harley y hace rugir la potente máquina mientras se coloca sus gafas de sol.

-… ¿Ya vas a empezar de nuevo? Toma y yo somos como hermanos y no quiero echar a perder la relación que tenemos…

Toma Ikuta. Anika sigue sin poder entender cómo es que Toma no se ha alejado de ella, si es una persona bastante complicada, problemática y sobre todo, trastornada. No, en verdad no merece tener a alguien tan valioso como Ikuta a su lado.

-Sube entonces, te llevaré a su departamento…

Nagase la despierta de sus cavilaciones al acelerar el motor de la motocicleta.

-Pero… la falda…. =_= no quiero andar de exhibicionista por las calles…

-No hay problema. Ten, esto de cubrirá por completo.

Al bajarse de la moto, Nagase se quita su chamarra de piel y ayuda a Anika a ponérsela. Efectivamente le queda bastante grande, por no decir que enorme. Nagase espera a que Anika suba a la moto para asegurarse de que no se vea nada de más. Satisfecho, sube y pone en marcha su Harley.

-Ahhh~… No puedo quitar de mi mente la imagen de tus bragas de encaje negro… Ahhh~

Dice en tono pícaro, pero casi pierde el control de la motocicleta al sentir la mano de su amiga presionando peligrosamente su entrepierna

-Una palabra más y no serás capaz de utilizarlo por meses ¬¬…

-Wua! Wakatta!….Wakatta!!! >O<

La Harley va zigzageando por las calles a causa de la pelea entre sus tripulantes. Un auto rojo los sigue a la distancia, su conductor los observa con ojos fríos, especialmente a Nagase. Como si el auto reflejara su malestar, al dar una peligrosa vuelta en U, el motor del auto italiano ruge estridentemente llamando la atención de varias personas en la calle.

**************

Toma está en su departamento jugando Guitar Hero a todo volumen, había llegado al nivel avanzado de Aerosmith en menos de 2 horas, un record inclusive para él.

Había llegado de casa de Anika con una gran sensación de agotamiento que ni siquiera prendió las luces al entrar a su departamento. Había agarrado una cerveza del refrigerador y se acostó sobre un sillón en la sala. Tal vez su agotamiento se debía a la noche en vela que había  pasado junto a Tegoshi a que su hermana apareciera.

Había ocasiones en las que simplemente no entendía a Anika ¿dónde se había quedad su mejor amiga? Quien siempre le sonreía, con quien siempre se había sentido a gusto. Aquella única chica con la que se podía mostrar tal y como es. Tanto por lo que han pasado juntos durante estos años como para que llegara Nishikido y la vaciara, la rebajara, la hiciera pedazos ¿cómo lo había permitido? ¿es que acaso se había vuelto una estúpida? Tantos sentimientos encontrados, por un lado quisiera dejarla sola, pero luego un deseo mucho mayor aparece queriendo abrazarla y protegerla tal y como hacía cuando los dos eran pequeños y vivían en aquel orfanato…

Toma recuerda con exactitud cuando llegó a ese lugar, tenía 6 años. Un día un oficial de policía y una señora con un traje gris habían llegado por él a la escuela. Lo  habían subido a una patrulla  y llevado hasta una comisaría, ahí la señora del traje gris entrada en edad le había entregado un sencillo sándwich y un jugo de naranja, su mirada era llena de compasión pero más que eso, su rostro estaba inundado por la pena, pena por Toma.

Y sin más, las palabras que cambiarían su vida llegaron.

Sus padres habían muerto en un accidente de tráfico.

¿Los detalles? No los recuerda con precisión,  sólo recuerda estar en la puerta de un pequeño orfanato cerca de un bosque y de una universidad en plena etapa de expansión. Un par de mujeres de diversas edades lo recogieron a la entrada con una enorme sonrisa y los niños más grandes del orfanato lo ayudaron con sus cosas. El lugar parecía lo contrario a la imagen del típico hospicio frío e indiferente con los niños sin padres; ahí había cariño, calor, caras amigables, lo opuesto a lo que se había imaginado cuando le dijeron que lo llevarían a ese lugar.

El edificio era una construcción antigua, de dos pisos y en el ático había un gran ventanal redondo. Al principio Toma no se había percatado de que alguien estaba ahí, observándolo a través del vidrio. Cuando volteó para observar mejor el edificio, una pequeña figura estaba ahí. Una niña de 5 años, con el cabello largo y negro lo veía detenidamente. Lo que más le llamó la atención al pequeño Toma fueron sus ojos de una café tan claro como el caramelo, la intensidad de los mismos y la muñeca que sostenía en brazos, que a la distancia en la que se encontraba, parecía un simple trapo viejo y sucio. Esa extraña niña, era Anika.

Un par de días después de su ingreso al orfanato, nunca había visto a Anika comer junto a los demás niños, o jugar con ellos. De hecho pocas fueron las veces que la vio dentro del orfanato. Siempre estaba afuera jugando sola con su muñeca, o mirando directamente al bosque que unía el orfanato con la universidad. En varias ocasiones la había visto escabullirse por un hueco en la reja que delimitaba el hospicio y no volver a aparecer hasta antes del crepúsculo. Cuando llovía, miraba por las ventanas, como si recorriera el camino de las gotas por el vidrio o simple y extrañamente platicaba como si algo o alguien estuviera haciéndole compañía. Tal vez por eso los niños del orfanato le tenían miedo,  algunos la ignoraban mientras que otros cuantos le hacían la vida imposible.

Al contrario de Anika, Toma siempre fue bien aceptado por el resto de los niños: un chico carismático, con mucha energía y sobre todo, con mucho amor que dar. A su corta edad entendía que sus padres nunca más estarían a su lado, por lo que decidió que su familia serían todas las personas del orfanato, aunque claro, había días en los que extrañaba inmensamente a sus padres. Como sucedió uno de los tantos días destinados a que futuros padres adoptivos visitaran el lugar. Había parejas interactuando con los niños, algunos ya tenían tiempo de visitar a unos niños en específico y estaban a punto de llevárselos a vivir con ellos. Los únicos que evitaban el contacto con los adultos eran Anika y él. Toma todavía no estaba preparado para vivir con alguien más que no fueran sus padres; las comidas no sabrían igual, la casa no sería la misma, los rostros no serían los mismos… ¿quién le aseguraría que sus nuevos padres lo querrían? No había garantía de que en sus rostros hubiera una mirada de cariño, de consuelo para él.

Ese día en particular Toma había estado demasiado sumido en recuerdos de sus padres por lo que decidió esconderse en el ático. Había subido corriendo las escaleras en forma de caracol bastante antiguas hasta dicho lugar. La frustración, el miedo, la tristeza, habían hecho presa a Toma por lo que comenzó a llorar tan pronto llegó a un baúl ubicado frente al ventanal del ático. Tan pronto se había sentado sobre el baúl, comenzó a llorar como nunca lo había hecho, ni siquiera cuando le dijeron que sus padres murieron. El sentimiento de soledad, lo envolvió completamente, nunca jamás estaría con su familia, ninguna familia  jamás lo querría.

No quería llorar. Desde el día que puso un pie en el orfanato se había dicho que no lloraría para evitar el desmoronarse. Pero ya no aguantaba más, las lagrimas fueron cayendo una en una, primero en un sollozo, después había sido inevitable que el llanto de desbordara. Al voltear hacía su lado izquierdo, ahí estaba Anika, observándolo detenidamente, no con reproche por haber invadido su lugar privado, sino todo lo contario; lo observada como si entendiera su dolor, como si quisiera acercarse para darle consuelo. Pero eso no fue lo que hizo que Toma dejara de llorar.

Ella se había acercado lentamente abrazando a esa muñeca de trapo extraña color negro. Su mirada pasaba de Toma al espacio que lo rodeaba. Toma se sentía algo incómodo, podría decirse que hasta había sentido miedo al ver la actitud de Anika, como si estuviera viendo y escuchando a alguien que no estaba presente en la habitación. Cuando se detuvo a unos cuantos centímetros de Toma, con la mirada alzada como si estuviera escuchando con atención a alguien, dio un movimiento afirmativo de su pequeña cabeza y esos enormes ojos color miel se llenaron de infinita ternura y un par de lágrimas se asomaron.  Cuando su diminuta boca comenzó a emitir su mensaje, Toma no podía creer lo que estaba escuchando:

-Okachan dice que no llores… que la lastima verte así. Siente haberte dejado tan repentinamente pero…. Sólo quiere que sepas una cosa…..

Anika hace una pausa como tratando de captar fielmente el mensaje y transmitirlo a Toma sin error alguno.

-… Nunca estarás solo. Siempre estará a tu lado cuando más la necesites. En las noches que tengas miedo, o cuando los extrañes… Ahí va a estar…Sólo cierra los ojos y…. podrás sentirla a tu lado…

Toma no daba crédito a lo que estaba escuchando. ¿Cómo era posible que esa extraña niña pudiera transmitirle ese extraño mensaje? De la nada, Anika se acercó más y con su diminuta mano, cerró los ojos de Toma y  había dado un par de pasos hacia atrás, no sin antes decirle:

-Quiere darte un abrazo antes de irse….

-¿Eh? Pero…

No tuvo tiempo de reaccionar. De repente todo a su alrededor se llenó de una repentina calidez y sin más pudo sentir los brazos de su madre alrededor de él. Si, en verdad era su madre, su perfume estaba en el ambiente. Quería que durara para siempre, quería que esa sensación no se fuera, pero desgraciadamente había durado unos instantes. El perfume, la calidez fueron desapareciendo poco a poco y Toma se levantó del baúl abriendo abruptamente los ojos. Lo primero que había visto fue a Anika de regreso en aquel obscuro rincón, como si formara parte de los viejos muebles abandonados en el ático. Lo miraba, no con lastima, sino respetuosa de ese momento tan privado. Toma había corrido hacía donde estaba Anika y sin más la abrazó como si de ello dependiera su vida y lloró, no de tristeza, sino por un sentimiento el cual no podía describir. Anika, aunque primero inhibida, lo rodeó con sus pequeños brazos y comenzó a tararear una melodía, la cual sorpresivamente, había creado una sensación de tranquilidad en el alma de Toma.

-Todo estará bien Toma… Nunca volverás a estar o sentirte solo… Okachan te acompaña ¿ne?…

Mientras decía esto, le había acariciado lentamente el cabello, tal como lo hace una madre con su pequeño justo cuando éste está teniendo pesadillas. Anika se separó lentamente de Toma y le dedicó una sonrisa tímida. Desde su llegada nunca la había visto sonreír por lo que ese gesto quedaría marcado para siempre dentro de él.

-Anika…

****************

Un timbre en la puerta lo hace incorporarse sin regresar totalmente a la realidad. Se levanta pesadamente del enorme sillón de su sala, tirando el control-guitarra de su Play Station y camina lentamente hasta la puerta de su departamento. Al abrir Ahí está ella, sosteniendo una bolsa de papel, Toma la observa como si aún no despertara de ese sueño. Anika se da cuenta del estado “somnoliento” de su amigo y le sonríe como aquella vez cuando eran pequeños, en aquel ático frío y obscuro. Para Toma su amiga no ha perdido esa expresión de niña pequeña, para él sigue siendo esa niña que lo calmó y cuidó cuando había creído que nada más lo haría.  No, definitivamente no pude odiarla, no puede culparla de lo que le pasa. Simplemente debe cuidarla y no cuestionarla por absolutamente nada ¿Acaso no es lo que hacen los amigos?

-¿Podrías darme asilo?  Sólo por esta noche, lo prometo….

-…Anika… yo…

-Ah, entiendo… No te preocupes Toma. Disculpa si interrumpí algo, no sabía que estabas ocupado o que estabas con alguien

-¿qué? ¿estás loca?….

Y sin más, Toma la atrae hacia él y la rodea con sus brazos, como si protegiera a un ser tan delicado que con el primer movimiento brusco se rompería en mil pedazos. Le sujeta el rostro con ambas manos y le sonríe cálidamente.

-Sabes perfectamente que esta es tu casa siempre que lo necesites… Anda, entra, está haciendo frío.

Toma agarra la bolsa de papel y hace pasar a Anika. El departamento de Toma es básicamente un loft de aquellos característicos de la ciudad de Nueva York, un amplio espacio con dos niveles. En la parte baja tenías una vista limpia de todo lo que posee Toma: un enorme librero con diferentes enciclopedias sobre cine, dvd’s, fotografías enmarcadas, empotrada en la pared, una enorme pantalla de plasma conectada específicamente a varios equipos de videos desde blue ray pasando por aparatos análogos como la extinta VHS, obviamente no podían faltan sus consolas de video: Wii y Playstation. Frente a esto está un conjunto de sillones que forman una L en color negro, a simple vista su comodidad es evidente. Una mesa de centro con una canasta llena de revistas, lámparas de diversos tamaños, del techo cuelga un moderno candelabro con pequeñas luces.

En las paredes de lo que  funge como sala/comedor, cuelgan diversos posters de películas de culto, clásicas y otras de acción: The Godfather, Scarface, Drácula de Francis Ford Copolla, Godzilla, Kill Bill, Iron Man, Sweeney Todd, entre otras. La cocina está formada por un enorme refrigerador metálico, alacenas y gabinetes con vidrios ahumados, una enorme barra de mármol negro con un refrigerador especial para enfriar vinos, el lavaplatos y una estufa electrónica. En la pared cercana a esta parte de loft se encuentra una colección de fotografías en blanco y negro tomadas por Anika, las cuales fueron un regalo o simplemente Toma las había rescatado de ser trituradas en un momento de frustración artística de la autora.

La pared cerca a las escaleras es especial, no porque tuviera empotrado un sistema de sonido alucinante que puede ambientar casi todo el edificio, sino porque tiene escritas varias frases, dedicatorias, dibujos, hechos a mano por los amigos y seres queridos de Toma; en cada fiesta o reunión, era tradición que cada uno de los invitados dejara algo significativo que quedara para la “prosperidad”.

-Disculpa el desorden… Estaba probando unos nuevos juegos que compré para las consolas…..

En el piso están regados los controles de las consolas y los estuches de los videojuegos que a simple vista serían unos 15.

-No te preocupes… ¿Dante’s Inferno? Wua! Tenemos que jugarlo!

Anika toma en sus manos un estuche y lo deja sobre la mesa. Se sienta sobre el sillón mirando hacía el enorme ventanal que tiene una vista preciosa de la urbe de la ciudad. De repente, Anika siente algo peludo que pasa por atrás de su cuello, caminando por el borde del sillón, un ronroneo quedo pero afectivo. Anika voltea y sus ojos se encuentran con el rostro redondo y peludo de un pequeño gato Munchkin, su nariz fría choca con la nariz de Anika y con un salto ágil, a pesar de sus diminutas patas, llega al regazo de la chica.

-¡Kuchi-kun! Deja de andar de encimoso! ¬O¬ shuuuu shuuuuu

Toma se acerca rápidamente para quitar al minino de las piernas de Anika. La chica sonríe mientras comienza a acariciar el pelaje gris del felino.

-Daijoubu, Kuchi-kun no me molesta…. ¿verdad que vienes a saludarme?

Como respuesta el Munchkin comienza a ronronear más fuerte, lo cual hace que otros dos gatos salgan de su escondite debajo del sillón: un siamés con elegante y esbelta figura pasa entre los pies de Anika, su actitud es parecida casi a la indiferencia, sólo voltea un poco la cabeza y sus enormes ojos azules la miran con un poco de enfado. Detrás del siamés aparece un gato persa atigrado en color naranja y blanco, su caminar es pesado y parece como si no estuviera al tanto de lo que sucede a su alrededor. Sube a la mesa y se acuesta sobre la canasta llena de revistas. Kuchi-Kun, camina por las piernas de Anika y da un salto para llegar a la mesa. Camina dando unos cuantos brinquitos y  al llegar a la canasta, comienza a masajear el redondo cuerpo del gato persa.

-En verdad tus gatos son demasiado raros…

Dice Anika al momento en que Toma se sienta a su lado. Siente la mirada de su amigo sobre ella, en busca de una confesión la cual no está lista para hacer, por lo que se enfoca en los tres gatos de Ikuta: Kuchi-kun, Dohaichiro y Kuro-chan.

-Anika… ¿Qué pasó anoche? El que tú y Tegoshi se hayan peleado de esa manera…

-Toma…  Quisiera olvidar todo lo que pasó el día de ayer… la fiesta de Tegoshi… La pelea en mi casa… Ahora no puedo hablar en verdad…

-No puedo quedarme callado Anika. No mientras veo cómo te estás ahogando en tu propia miseria por culpa de Nishikido.  Todo lo que te dijo simplemente es….

-… Anoche me acosté con él….

Anika lo interrumpe con voz tensa, como si las palabras que ha mencionado acortaran cada una su capacidad de respiración. Se recuesta completamente en el respaldo del sillón y cierra los ojos, llevándose a la boca un cigarro que ha prendido previamente. Mientras la ve, Toma puede notar el miedo en el lenguaje corporal de su amiga, pero sobre todo ve que la sinceridad de Anika parece que la está lastimando más a ella que a él. Claro que le duele  escuchar de su propia boca que se acostó con Ryo, claro que siente que le hierve la sangre al ver hasta qué grado llega la obsesión de Nishikido por controlar a Anika y considerarla de su propiedad. Pero sabe que ella es la que está más lastimada de los dos, para su amiga no es fácil el admitir lo que consideraría una estupidez, especialmente tratándose de algo tan delicado como su relación con Ryo. Sabe que Anika necesita alguien que la proteja, muchas veces de ella misma, y que le demuestre que puede cuidarla y este sentimiento hace que Toma se sienta pequeño, un completo idiota al no saber darle consuelo.

-Sabes que no soy nadie para juzgarte… y no te pediré explicaciones… Sólo quisiera pedirte que me permitieras demostrarte que sigues siendo la misma Anika de siempre, la que siempre me ha regalado una cálida sonrisa cada día desde que nos conocimos…

-… Toma… No deberías…

Abre lentamente los ojos y con la vista nublada conteniendo el llanto, observa a Toma como si se tratara de una visión llena de estabilidad pero inalcanzable

-¿No debería?…

Toma se levanta del sillón y camina hasta el librero frente a ellos, de uno de los estantes agarra un anuario de la escuela secundaria donde estudiaron juntos. De regreso al sillón, hojea rápidamente el delgado libro de cubierta azul marino y letras plateadas. Se sienta al lado de Anika y le enseña una foto del club de fotografía, en ella están los dos sosteniendo unas cámaras vintage réflex clásicas en un cuarto repleto de fotografías en blanco y negro secándose en unas cuerdas. Lo que llama la atención es la sonrisa que había captado la cámara tan llena de felicidad, de alegría, de armonía entre los dos amigos.

-¿Sabes quién es esta chica?… Creí que la había perdido para siempre cuando sólo éramos unos niños. Pero el destino, el karma o como lo llamen hizo que nuestros caminos se volvieran a cruzar justo cuando perdía las esperanzas de volverla a ver. ¿Sabes lo feliz que estaba al tenerla a mi lado de nuevo? ¿Sabías que mis padres adoptivos pensaban cambiarme de escuela a los pocos meses de ella haber llegado?

Anika lo miraba con atención, con detenimiento

-Tuve la peor de las peleas con ellos cuando les dije que me negaba a ir a una escuela al extranjero. Me dijeron que echaría a perder la oportunidad de estudiar en una de las mejores instituciones con pase automático a una universidad de prestigio. ¿Crees que me importó? Por esta chica sacrifiqué un futuro brillante vacío, solitario y decidí quedarme en esta ciudad, no podía darme el lujo de perderla, no de nuevo.

Toma habla con tanta pasión, con tal intensidad que prácticamente estaba a centímetros de Anika.

-Dime Anika… ¿La reconoces?

-… No Toma, ya no la reconozco…. Esa de la foto no soy yo… Ya no, Toma…

Anika acaricia lentamente la foto, la mano le tiembla. Sus ojos ya no pueden contener el llanto y sus lágrimas mojan la página del anuario. En verdad no se reconoce, y no porque hayan pasado los años, es un cambio más allá de lo físico. Es como si toda su esencia hubiera cambiado completamente, dejándola completamente vacía.

Toma no puede resistir ver a su amiga resistir en silencio tal dolor, tal pena, así que sin más la atrae hacia él y la abraza como si en cualquier Anika fuera a desaparecer en cualquier momento. Lentamente acaricia su cabello, tratando de tranquilizarla. Su amiga se aferra a Toma como una tabla de salvación, escondiendo el rostro en su pecho.  Ikuta se acomoda el sillón de tal manera que Anika pueda recostarse sobre él. Al tenerla como si se tratara de un bebé, la besa en la frente sin dejar de acariciar los brazos de la chica.

-… Lo sigues siendo Anika… Sigues siendo esa chica… Para mi sigues siendo esa pequeña niña a quien quiero con toda el alma…

-¿Por qué tanta fe en mi?…..

-Porque tú siempre estuviste a mi lado y me diste valor para seguir adelante. Al menos déjame darte consuelo al no poder hacer nada más…

-… Toma…

Anika se incorpora lentamente, rompiendo con delicadeza el abrazo de Ikuta. Se queda mirando a su mejor amigo. También lo había lastimado, también lo había arrastrado dentro de su miseria y lo había hecho sentir como la peor de las personas. Poco a poco se acerca al rostro de Toma y lo sujeta con ambas manos. En sus ojos hay suplica, está el deseo de transmitir todo lo que ella siente por Ikuta, quiere hacerlo sentir importante, quiere dejar en claro que sin él a su lado simplemente terminaría desmoronándose.

Al mirar a los ojos de Anika, Toma sabe perfectamente que lo que está pasando por su mente no es nada constructivo hacía su propia persona, en su mente trata de armar ese enorme rompecabezas de complejas emociones en lo que Anika se ha convertido. Quisiera leer su mente, saber qué pasa con ella y poder consolarla como ella lo merece. La devoción hacia su amiga lo consume por el simple hecho de no poder alcanzar aquello necesario para ayudarla, por lo que está ahí, sentado, como uno más de los muebles que adornan aquel diurno departamento.

Sin más, suavemente sujeta las manos de Anika y se acerca a ella besándola en la frente. Anika cierra los ojos al sentir la tibieza de los labios de Ikuta sobre su frente, lo cual le trae tanta paz casi como si estuviera soñándola por ser un sentimiento tan placentero que, así como va su vida últimamente, no podría lograr ni en sus cinco sentidos. Siente un enorme pesar sobre sus hombros ¿Por qué siempre está ahí cuando se siente herida? ¿Es tan egoísta por querer buscarlo cuando cada vez que siente que el mundo lo abofetea? Es una maldita egoísta ¿Por qué demonios es tan egoísta?

-Toma…

Acto seguido, Anika lo abraza sin siquiera poder reaccionar a tiempo, entonces escucha retumbar cálidamente aquel corazón mientras se recarga de nueva cuenta sobre el pecho de Toma, su amigo… ¿Por qué no logra amarlo? En milésimas de segundos, se responde a sí misma: simplemente porque ella no nació para eso, ella no puede amar a nadie, sólo hiere y es herida. Ese fue su lugar en toda esa cadena existencial, aún así, aunque se siente una egoísta de primera, una aprovechada, no puede separarse esta vez de esa calidez que el cuerpo de Toma le brinda.

Anika comienza a sentirse un poco mareada. Muchas imágenes llegan a su mente como una avalancha: personas agonizando, muriendo a su alrededor, como si una peste les atacara, y unos brazos que la protegen tan cálidamente, tal como sucede en ese momento, en los brazos de Toma

-Anika ¿Estás bien?

Toma poco a poco se incorpora junto con Anika, loga sentir como ella se sostiene de su camiseta, como si tuviera miedo de caerse.

-Si… Si… estoy bien Toma….

Anika aprieta los ojos mientras se separa un poco de él. ¿Qué demonios fue todo eso? ¿Un sueño? ¿Otra más de sus visiones? ¿O remembranzas de su pasado?… Pero, analizándolo bien ¿Cuál pasado? Si, ha tenido visiones de ella con aquel misterioso chico de cabello castaño, pero esto se sentía más antiguo, cómo si se tratara de una visión a su vida pasada. Toma coloca una mano sobre la frente de Anika.

-No tienes fiebre… ¿Segura que estás bien? Tal vez deba acompañarte al médico…

-En verdad, estoy bien… fue sólo un simple mareo. No he comido nada desde esta mañana. Lo más seguro es que sea por eso…

-¡Baka!… Ahora mismo te preparo algo de comer… u_ú

Anika se esfuerza y logra mantener una tenue sonrisa en sus labios

-No te preocupes por mí… en verdad…….Tengo una mejor idea, mejor ¡brindemos!

Se levanta lentamente tratando de no hacer ningún movimiento brusco que acentúe el mareo. Camina hasta la cocina donde encuentra la bolsa de papel con la que había llegado. Saca dos botellas: una de whiskey y otra de vino blanco alemán. Busca en las alacenas un vaso simple y una copa, como puede agarra también las botellas y regresa a la sala. Toma la observa preocupado, después de todo, no cree que sea realmente tan buena idea el comenzar a consumir alcohol.

-¿Te quedarás ahí sentado? ¿No alimentarás a este neko abandonado y desamparado?

Se señala a si misma mientras pone ojos de animalito huérfano colocando sus manos sobre su cabeza simulando ser sus orejas. Toma no puede evitar sonreír ante aquel inocente comentario y la pose que adopta Anika. Como siempre, sabía  hacer que con su sonrisa todo su cuerpo se llenara de una calidez confortable. Se pone inmediatamente de pie

-claro, es mi responsabilidad, sino qué clase de amo sería u_ú

-Nyammmm n_n

-Y como tu amo… Ahora mismo irás a bañarte y a ponerte algo cómodo. Después comenzaremos a beber todo lo que quieras.. Anda, Anda…

La ayuda a levantarse y juntos se dirigen hacía la planta alta del loft de Toma donde se encuentra la habitación principal. Acompañados por los tres gatos, entran a la habitación: las escaleras dan directamente a ella ya que no cuenta con una puerta en sí, sólo una pared de blocks de grueso cristal ahumado.  Entrando a la habitación del lado izquierdo hay un librero repleto de álbumes de fotografía así como dvds con cada uno de los proyectos de cine de Toma tales como documentales, comerciales, cortometrajes. Al lado del librero se encuentra un enorme escritorio con una MAC profesional y otros gadgets necesarios para la edición de video y fotografía. Frente a la entrada de la habitación está un enorme ventanal con las persianas abiertas por la cual se puede apreciar un amplio balcón.

La habitación tiene una característica especial: en el espacio libre en el suelo hay lo parecido a un jacuzzi pero no tan profundo, los asientos están acolchados y  están repletos de cojines y almohadas, lo que funge como una pequeña sala de estar. Del lado derecho está la enorme cama King size con un cubrecama  en color gris con pequeños patrones en blanco. Los muebles de la habitación son minimalistas en color negro, muy a juego con la decoración. En la pared frente a la cama está una enorme pantalla de plasma colgada de ella, abajo un mueble con varios tipos de reproductores de video y el gadget principal del  Home theater distribuido en la habitación. Anika camina hasta un pequeño baúl pegado a la pared que delimita la habitación con el baño al lado del mueble debajo de la televisión. Es un baúl viejo, de madera ya desgastada, completamente fuera de lugar con la decoración.

-Espero que no hayas tirado mi ropa y … ¿qué demonios?!……. ¡¿qué hace ropa de mujerzuela en MI ropa?!

Al abrir el baúl y sacar ropa que siempre deja en casa de Toma para cualquier día que pasara la noche ahí ya sea por trabajo, fiesta o cuando peleaba con sus padres o con Tegoshi, encontró un sostén de encaje color rosa. Al voltear, los ojos de Ikuta se abren a más no poder y corre para quitárselo de las manos

-Eh….. nada, no es nada… Dámelo Anika… >O<

-¿Con quién te estás viendo a mis espaldas?… ¬¬ y  no salgas con que es mío porque yo NUNCA utilizo cosas rosas

-Bueno… Yo… bien… Una chica….vino y…..ella y ….yo….

-¡No quiero saber detalles! >o< ¡Eres un amo malo! Ne Kuchi-kun? Kuro-chan?…

Anika acaricia a los gatos sobre la cama y agarra su ropa para dirigirse al baño, no sin antes sonreír a toma mientras le hace un gesto sacando la lengua.

-Eres mala ¿Lo sabías? =__=

-Lo sé, pero aún así me amas….¬____¬

Anika entra al baño  y el pequeño minino Munchkin se escabulle antes de que se cierre la puerta. El baño de la habitación de Toma es bastante moderno a pesar de toda la ropa regada por el piso y muebles, así como lo desacomodado de todo dentro de ese espacio. Poco a poco comienza a levantar la ropa sucia para ponerla dentro del cesto y después le da un poco de arreglo a todo aquello que está fuera de lugar. Ahora que todo está limpio el baño luce en todo su esplendor: las paredes son de un mosaico grueso color granito, el piso es de azulejo lustroso en blanco con tapetes bastante suaves distribuidos por el suelo. Un espejo cuadrado con tres lámparas de acero inoxidable iluminan el espacio dedicado al lavabo. Unas estanterías del mismo material contienen los productos de baño. En los extremos contrarios se encuentran, por una parte  la bañera con una enorme regadera circular rodeada por 2 dos puertas de vidrio corredizas totalmente transparentes. Del otro lado estaba el closet con toda la ropa de Toma.

La chica se da un baño rápido. Después de todo el ritual sale secándose su corto cabello ataviada por un bóxer ajustado color vino  y una camiseta de resaque en color blanco. Camina hasta el “jacuzzi” de almohadas y se sienta dentro de ella mientras se pone unas calcetas blancas de Toma.

-¿Qué haces? Trabajo lo más seguro… ¿No te gustaría tener un descanso?

Anika se acerca a Toma por detrás de la silla y le alborota el cabello antes de abrir las botellas y servirle un trago a su amigo. Toma voltea para verla y se sonroja al verla en tan diminutas prendas, y tiene razón para estarlo. Aunque Anika nunca se ha sentido cómoda con su cuerpo desde siempre y más después del accidente, Toma no entendía cómo es que ella se consideraba sin atractivo alguno: de 1.65cm, su falta de estura se ve recompensada por un cuerpo bien torneado debido a la natación que practica desde los 5 años y el kick boxing que se volvió su deporte terapéutico de un par de años para acá. A pesar de practicar deportes que hacen un poco “masculinas” a las chicas, Anika conserva sus “curvas” femeninas las cuales no son para nada exuberantes sino perfectas. Ikuta deja escapar un suspiro y Anika voltea a verlo

-Deja de mirarme así ¿quieres?… ni que estuvieras viendo a alguna de las modelos de Mitzuki…

Los indicios de un tatuaje se dejan ver cuando Anika voltea con dos copas en la mano, Toma lo conoce a la perfección; comenzando por un costado y pasando por sus costillas, unas raíces y  ramas de un árbol seco, algunas cuantas hojas quedan en él y otras cuantas flotaban sobre la piel de su amiga al igual que un par de cuervos.  Cuando le acerca el vaso con vodka puro, en su ante brazo izquierdo se puede ver otro tatuaje, el que tiene él en el mismo lugar; una rosa tribal cuyos pétalos y tallos forman el centro de una cruz, y los extremos de la misma tienen complicados patrones tribales.  Dicho tatuaje se lo hicieron juntos recién cumplieron la mayoría de edad, querían tener algo que les recordara de dónde provenían y dónde se habían encontrado, así que diseñaron el tatuaje basándose en el rosal que rodeaba una vieja cruz en un lugar escondido del patio trasero en el orfanato.

-Gracias… En verdad lo necesitaba… Espero que no vaya a suceder como la última vez que te quedaste aquí y termine colgando del balcón cual tapete oreándose =_=

Dice Ikuta cuando toma el vaso con vodka. Anika sonríe mientras se acerca al estéreo para prenderlo, selecciona unos cuantos discos y de las bocinas comienza a sonar a todo volumen “Welcome to the jungle” de Guns & Roses. Anika da un trago largo de su copa de vino, y comienza a moverse al ritmo de las guitarras eléctricas, se acerca a Toma y lo sujeta de las manos para ayudarlo a levantarse de su silla. Con una sonrisa por parte de ambos comienzan a bailar juntos acompañados por la voz  de Axel rose.

************

La noche había pasado y las botellas se fueron vaciando, la velada había sido amenizada por “Whiskey in the Jar” de Metallica, “Twister Transistor” de Korn, entre muchas otras canciones, hasta que los dos quedaron muy bien “conservados” en alcohol. Anika se había quedado dormida en la cama de Toma y este en el “jacuzzi” de almohadas, que con un solo botón, el piso se nivelaba y también fungía la función de cama.

A las 3 de la mañana, en un estado de consciencia entre  estar dormido y despierto, ve que se apaga la luz del baño, vuelve a dormirse esperando que Anika sea capaz de llegar a la cama sin tropezar. Pasan un par de minutos y siente como las cobijas con las que se cubre se levantan, unos delgados brazos lo abrazan por la espalda y una respiración cálida y pausada se expande por su nuca. Al principio Toma se sobresalta, pero una sonrisa se dibuja en sus labios al voltear y ver a Anika dormida a su lado tal y como cuando eran pequeños…

Después de aquel primer encuentro en el ático del orfanato, la relación de Toma y Anika se había hecho cada vez más íntima sobre todo después de que Toma la defendiera de un par de chicos que le hacían la vida imposible a Anika. A partir de entonces compartían todos los días y también todas las noches. En una ocasión, cuando Toma había salido del baño en una noche lluviosa, vio a Anika parada en el pasillo que dividía los dormitorios de niños y niñas. Su rostro  reflejaba preocupación y miedo, especialmente cuando caían los rayos y la lluvia se intensificaba más. Se había acercado a ella y le preguntó si tenía miedo, sosteniendo a la pequeña muñeca de trapo y con un simple movimiento de cabeza le había respondido que sí. Un instinto protector había nacido en Toma en ese preciso momento; la tomó de la mano y la llevo hasta su habitación en donde dormían sus 3 compañeros. Su cama era la primera del lado izquierdo por lo que acostó a Anika sin despertar a ninguno de los otros niños, se metió a la cama y la abrazó ya que su amiga no paraba de temblar. Al sentir el calor del cuerpo de Toma, Anika dejó de temblar e inmediatamente quedó dormida.

Esto se repitió constantemente durante los años siguientes en el orfanato: Primero, Anika llegaba a la misma hora a la puerta del dormitorio de Toma y este levantaba las cobijas para que ella pudiera meterse en la cama. Después simplemente la pequeña niña llegaba y se metía sola abrazando a Toma y una hora antes de que se despertaran todos los adultos, ella regresaba por su cuenta a su habitación. Claro que había ocasiones en la que se quedaba completamente dormida y era Toma quien tenía que regresarla a su habitación; la colocaba sobre una cobija y la iba arrastrando por el largo pasillo hasta acostarla de nueva cuenta en su cama….

Y esta noche pasa lo mismo…

Anika busca la calidez del cuerpo de Toma en una noche de tormenta eléctrica afuera…

Toma sonríe y la acerca a su cuerpo, abrazándola para que pueda dormir sana y salva como cuando eran sólo un par de pequeños huérfanos…

******

Las 4:15 de la mañana, la tormenta eléctrica ha empeorado y entre sueños Anika se mueve de un lado a otro. Toma no parece sentir los movimientos de su amiga a su lado. En su sueño Anika se ve rodeada de varias chicas, no mayores de 25 años, con atuendos de diferentes épocas. Sus rostros ensangrentados la miran directamente, todas tienen algo en común, como si se tratara de una familia. Sus ojos acaramelados la observan, aunque su color es casi dorado están vacíos.  Poco a poco se van acercando a ella, como si quisieran fundirse dentro de su cuerpo. Ella trata de correr pero le es imposible moverse. Las chicas la sujetan y de  repente sonríen perversamente dejando ver unos dientes blanquísimos transformados todos en colmillos. La Muerden, la desangran y en el sueño, ella pierde totalmente la consciencia

********

El reloj marca las 5 de la mañana y los rayos recorren el obscuro cielo, los mismos iluminan la figura de un chico parado frente al ventanal del balcón de la habitación de Toma. Los fuertes vientos de la tormenta juegan con el cabello castaño del chico. Sin tocarlo siquiera, el ventanal se abre solo y entra con paso lento a la habitación, poco a poco acercándose a donde duermen Anika y Toma. Rodea el jacuzzi de almohadas y se detiene donde está la chica, acostada boca arriba y quejándose en sueños. El brazo de Toma la está rodeando por la cintura, hecho que provoca en el misterioso chico de cabellos castaños una mirada de total odio. Un pequeño gruñido sale de sus labios y se inclina para quedar frente a frente con Anika. Su mirada cambia por un instante y acaricia el rostro de la chica, deteniéndose en los labios. Sin más, acerca los suyos y besa a Anika mordiendo el labio inferior al terminar aquel beso nocturno, un poco de sangre corre por la comisura de los labios de Anika y el chico la lame lasciva y lentamente.  Una última mirada a Anika y la dirige nuevamente a Toma, poco a poco se incorpora y antes de salir de esa cama improvisada, las uñas de sus manos crecen como si fueran garras y arañan el brazo con el que está envolviendo a Anika. Un poco de sangre comienza a rodar tanto en el brazo de Toma como en los dedos de chico, éste se acerca de nueva cuenta al ventanal y lame la sangre de Ikuta sonriendo antes de desaparecer junto con la tormenta.

11 comentarios sobre “My Inmortal Cap. 06

  1. Anegooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo SUgoiiiiiiiiiiiiiiiiii no es para nada un final hecho rapido esta increible de verdad!!! ya espero con ansias el 7 -.- lo siento pero ya quiero saber quienes eran esas chicas qeu miraban a anikaa en sueñossss *_* uahhhh como siempre cada capitulo me sorprende con algo nuevooo GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA!!!!! TE QUIERO MUCHO MUCHO

  2. HOLA PANDITA!!! ESTUVO GENIAL Y SOBRE TODO EL FINAL FUE INCREIBLE, QUE TE DEJA CON QUERER SABER MAS… jijijiY CON ÉL QUE PASARA? DESPUES DE QUE SE DESPIERTEN Y SE DEN CUENTA DE LO QUE LES PASO. MUCHAS GRACIAS POR TUS HISTORIAS!!! YA QUE ESTARE ESPERANDO EL CAPITULO 7. BYEBYE
    Y UN BESO DE CHOCOLATE.

  3. waaaaaaaaaah q tal final pues!!! nunca me lo hubiese imaginado!! como siempre me dejaras en ascuas hasta el cap 7!
    sin dudas akel xiko al final era Jin no??? andale si los 2 no son mensos!! q ni sienten el dolor!u_U
    como siemore todas mis energias positivas para q te no t falte la inspiración!!^^
    kissu

  4. WUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!

    Este capitulo es la ondas Toma-chanya *O*!!!

    me encanto toda la estructura ocmo fuiste armando el capitulo embonando recuerdos con hecho actuales eso es…. Excelso *w*!! t l odije q iba a encantar!! y el final no.. el final!!!!!! es la ondas cuando dejas todo en suspenso *////*!!!! a mi si me encanto como kedo el final!!! q kede esa espinita de saber de kien c trata *O*!!!

    Realment admiro tu forma de escribir y lo sabes t lo he dicho tienes ese don q con ste capitulo solo nos muestras un poco d lo buena q eres escribiendo!! *///* muchas felicideades Toma-chanya de mi vida!!! le pese a quien le pese eres la mejor!!! ya kiero cap.7 *O*!!!

    te kieroooooo muchoteeee!!!!

  5. hola pandaa!
    un saludo
    wow me acabo de leer los 6 capitulos
    me encanto esta historia!! woow
    la mezcla de todos los sentimiento…
    realmente me gusta como escribes

    cuando subes el proximo capitulo?

    estare esperando con ansias jeje

    1. Hola Punkygirl!
      gracias por leerte los 6 capítulos!
      actualmente está en “proceso creativo” el capítulo 7 así que me tardaré un poquito
      espero que no desesperes y sigas leyendo los capítulos que siguen.
      Y claro, si quieres correr la voz y recomendar el fict con tus amigas fans de los johnnys, te lo agradecería

      un abrazo y un beso!

  6. No es Jin el chico del final? …
    No soy muy amante de las historias de (SPOILER)(SPOILER)(SPOILER)(SPOILER)vampiros(SPOILER)(SPOILER)(SPOILER) pero por tu forma de escribir no puedo despegarme de la historia xD! la seguiré hasta el final!

    1. Tengo planeada la aparición de mucho más personajes
      lo siento si pongo muchos spoilers T_T
      pero lo hago para que cada quien comience a crear sus propias ideas de lo que puede pasar jejeje

¡Muchas Gracias por leer My Inmortal!

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