My Inmortal cap. 02

caps

ANIKA & TEGOSHI

Sábado

12:00 PM

Una típica mañana de otoño. Las calles están tranquilas, y solo se escucha a lo lejos una de las pocas señoras de la cuadra que ha salido a barrer la entrada de su casa. En la casa de los “Tegomochis” (Apodo dado por los amigos) todo es tranquilidad, había pasado una semana llena de estrés y el único deseo que se tenía en esa casa era dormir, cosa que uno de los integrantes parece que olvidó puesto que escuchan unos pasos que se dirigen sigilosamente al cuarto Yuya.

Procurando no hacer ruido, Anika abre lentamente la puerta del cuarto de su hermano y no puede evitar sonreír ante la imagen que tiene frente: Yuya acostado boca arriba, con los pies en la cabecera y vistiendo su pijama favorita; un pantalón de franela con cuadros azules y blancos y una camiseta blanca con el dibujo de un pollo rostizado en naranja.  Las cobijas tiradas en el suelo y sólo una almohada cubriendo su rostro. Totalmente fuera de lugar esa imagen y es lo que le provoca risa a Anika, ya que Tegoshi es muy organizado y meticuloso hasta en el más mínimo detalle; hasta su guitarra y mangas tienen su lugar específico y pobre de aquel que nueva sus cosas.

Lentamente Anika se acerca a la cama. Después de comprobar que Tegoshi se encontrara sumamente dormido, inhala profundamente y grita con todas sus fuerzas

─ ! FELIZ CUMPLEÑOS, TEGOSHI ¡

─ Pero que….. Wuaaaaa……

─ SUPER YUYA’S BIRTHDAY ATTACK… ¡KURAE!

Tegoshi no puede siquiera reaccionar porque Anika ya está encima de él. El pobre lucha por zafarse del ataque de su hermana, pero Anika lo tiene muy bien atrapado, vamos que su hermana es mucho más fuerte que él. Por fin Anika decide cesar el ataque y Yuya se levanta para recoger sus cobijas. Anika, quien está arriba de una de ellas, no se levanta. Tegoshi le indica que se levante, pero su hermana se niega rotundamente, Anika sigue sobre la cobija mientras Tegoshi la arrastra por toda su habitación. Anika por fin se levanta y le da un fuerte abrazo a su hermano.

─ Feliz cumpleaños, Yuya

─ Gracias

Anika comienza a levantar las sabanas y cobijas para ayudarlo a tender su cama. Tegoshi se dirige al baño que se encuentra justo en medio de su habitación y la de Anika para comenzar con su rutina de limpieza matutina. Al terminar de tender la cama,  Anika ve en el escritorio varios libros de psicología y psicopatologías, un título le llama la atención dado que no les es indiferente o desconocido:  “Esquizofrenia y ambientes Esquizofrenizantes” lo toma en sus manos y comienza a hojearlo.

─ ¿Quieres que guarde los libros que están sobre el escritorio…?

─ No, gracias Anika…..déjalos ahí, los estoy utilizando para un trabajo….

─ Y… ¿Tomaras como ejemplo mi caso?….

Tegoshi se asoma con el cepillo de dientes en la mano. Anika está dándole la espalda, podría creer que lee con atención cada terminología relacionada con esa enfermedad mental

─ ¡Por supuesto que no, Anika!… ¿Qué te hace pensar eso?

─ No lo sé…. Tal vez porque lo que pasé fue lo más cercano que tienes a una persona esquizofrénica…

Anika voltea y sonríe a Tegoshi. Deja el libro sobre el escritorio y camina rumbo al baño donde se encuentra su hermano. Éste vuelve a meterse.

─ ¿Anika?

─ Dime…

─ Sabes que me preocupo por ti, ¿verdad?

Anika se recarga su cabeza en la fría pared y cierra los ojos dejándose llevar por el sonido del agua saliendo de la llave.

─ Anika…. ¿Lo sabes?

─ Si…Tegoshi…..Y te lo agradezco…

Ninguno de los dos habla por un momento que parece eterno, sólo se sigue oyendo el sonido del agua correr. Anika por fin abre los ojos y entra al baño, ve a Tegoshi cabizbajo, mirando como el agua se va por el lavabo. Anika se acerca lentamente sentándose sobre la taza del baño y para poner una mano sobre el brazo derecho de su hermano

─ Yuya….

─ Sólo quiero que confíes en mi…. quiero saber cómo te sientes para poder ayudarte, Anika… Y así evitar repetir el mismo episodio una y otra vez… ¿Crees que fue fácil?

─ Lo sé…

─ ¿Entonces?… ¿Por qué no lo haces?

El chico voltea para mirar detenidamente a Anika tratando de encontrar en su mirada una respuesta, ésta fija su atención en la mano de su hermano.

─ Porque te quiero…. Es por eso….

─ No entiendo….

─ Te quiero, Yuya Tegoshi, me diste la oportunidad de formar parte de tu familia y desde entonces lo único que he deseado es no contaminarte con mis miedos, con mis demonios….

Los ojos de Anika comenzaron a nublarse

─ No Anika… tú nunca…

─ Soy tóxica, Yuya…

─ ¡Eso no es cierto, Anika! ¡Entiéndelo!

Yuya toma a Anika de las manos para levantarla y ella lo abraza con todas sus fuerzas. A su mente volvieron aquellos momentos cuando Anika llegó a la casa de los Tegoshi y ambos eran más pequeños. Al principio Yuya y Anika no se llevaban a la perfección puesto que la consideraba una invasora dentro de su familia, pero poco a poco el cariño entre ellos fue creciendo y no importaba que ella fuera adoptada.

─ El pertenecer a tu familia fue lo mejor que me pudo haber pasado…

Yuya se sorprende ante la declaración de Anika. Intenta decirle algo, pero ésta lo impide colocándole un dedo sobre sus labios para después besarlo en la mejilla

─ Shhh…. Olvidemos el tema ¿De acuerdo?

Lentamente Anika se separa de su hermano y comienza a caminar lentamente fuera del baño, al llegar al umbral, voltea con una triste sonrisa.

─ Vamos… Tu cumpleaños apenas comienza y no hay que arruinarlo con tonterías…

Anika da media vuelta, salé del cuarto de Tegoshi para encontrarse con los ladridos graves de su perro Akuma, un pitbull blanco bastante peculiar

─ ¡Buenos días, Akuma!… ¿Te acabas de levantar, flojo? Pero qué guapo amaneciste hoy…

La chica acaricia enérgicamente al pitbull mientras este se muestra totalmente complacido por la atención que le brinda su dueña al mover su diminuta colita. Tegoshi sólo se limita a observarla calladamente, pensando en el misterio en que se había convertido su hermana.

─ Vamos a desayunar Tegoshi, los chicos no tardarán mucho en llegar… ¡Por cierto! Te hice tu pastel favorito

─ ¡¿En verdad?!

─ Por supuesto, me levanté temprano para preparártelo… ¡Así que apresúrate! Guardemos algo antes de que alguien obligue al pobre de Massu a comérselo todo

Anika le guiña el ojo y  Tegoshi rápidamente entra y sale del baño. Su hermana ya había terminado de bajar las escaleras y justo cuando Tegoshi llega a su lado, ésta le pide que cierre los ojos. Lo encamina dejándolo a la entrada de la cocina, al abrirlos se en encuentra con un delicioso pastel de dos pisos hecho de pan de vainilla relleno con fresas y frambuesas.

─ ¿Tienen algún plan para hoy en la noche?

Pregunta Anika mientras le sirve un buen pedazo de pastel a su hermano, prepara la cafetera y mete unas cuantas bebidas al refrigerador

─  Mitzuki arregló todo para festejar en Mandala, al parecer es nuevo… Y los chicos dijeron que me llevarían a un lugar, pero no especificaron donde sería… ya sabes como son, además Ryo…

─ Ryo es el que está organizando todo ¿ne?

Anika coloca los platos sobre la mesa del comedor sin siquiera mirar a Tegoshi

─ Anika…

─ ¡Hey! Me parece perfecto que Ryo quiera organizar algo para tu cumpleaños… No tengo problema con ello

─ Lo que hizo el día de ayer estuvo mal, soy el primero en reconocerlo, pero….

─ La relación que tenemos cada uno con Ryo es diferente… No quiero que te detengas por mí… Mis problemas con él no son tuyos ¿Entendido?

Anika voltea  instintivamente hacía el refrigerador en el estaban pegadas una serie de fotos que abarcan varios momentos en la vida de la Familia Tegoshi, incluidos también los amigos: La adopción de Anika, el primer día del colegio, los torneos de futbol de Yuya, un evento de reconocimiento por la gran labor de Abe en la policía, la primera cita de Tegoshi y Mitzuki, La graduación del grupo de amigos de la escuela preparatoria. Pero una foto en particular llamó la atención de Anika: Ella y Ryo acostados en la cama de este último, Abrazados, Nishikido mostraba una sonrisa que sólo tenía significado para Anika; sincera y sobre todo llena de amor. En ella brillaba una luz especial en sus ojos, el amor que existía entre ellos no era un simple enamoramiento, la pasión era evidente.

Los recuerdos hacen mella en Anika, cierra los ojos dejándose llevar por esos momentos vívidos y tan añorados. ¿Qué había pasado? ¿Por qué se apagó la llama que existía entre ellos? o ¿Sería que la llama nunca se había apagado? El sonido del timbre la hizo regresar a la realidad. Al voltear hacía la puerta, Tegoshi ya la estaba abriendo.

─ ¡Happy Birthday! ¡Mon Amour!

Mitzuki, Massu y Toma lanzan confetti y serpentinas hacía un Yuya todavía medio dormido

─ ¡Muchas gracias Mitchi! ¡Ya deja de lanzarme confeti Massu!

─ ¡Cuñado! ¡Muchas Felicidades!

Toma abraza efusivamente a Tegoshi mientras Mitzuki y Massu entran a la casa con lo que parece un banquete desayuno-comida, por supuesto, hecho por Masuda. Mientras Anika pone más platos en la mesa, no despega su mirada de la puerta. Mitzuki se acerca para ayudarle a sacar los recipientes con la deliciosa comida de Massu y aprovechar para jugar un poco con la mente de Anika.

─ ¿A quién esperas con tanta ansia, Anika?

─ ¿Eh? A nadie Mitzuki, solo cuento cuántos seremos para poner más sillas…

─ Si estás esperando a Ryo, está arreglando algunas cosas de la revista de la universidad, así que no tarda en llegar… Por cierto ¿Cómo te encuentras?

─ ¿A qué te refieres?

─ Pareciera que ayer tuviste uno de tus famosos ataques y…

Mitzuki pregunta con un poco con malicia aunque ella misma pensara que lo hacía en plan de broma, cuando se trataba de los problemas de Anika, Mitzuki siempre disminuía la gravedad de los mismos.

─  Sólo estoy algo cansada… Aunque es un cansancio gratificante, ya sabes… Trabajar y ganar tu propio dinero…

También era cierto que Anika no toleraba ese lado de Mitzuki, aunque es su amiga, su cuñada y la quería, siempre le ponía un alto antes de que sus comentarios un tanto infantiles se salieran de control

─ Por supuesto… Por cierto, Ryo organizó todo para festejar a Yuya en el Mandala, en Shibuya, lo acaban de abrir así que somos afortunados por haber conseguido un lugar… VIP obviamente

─ Oh, qué bien…

Anika seguía acomodando las sillas en el pequeño espacio de la cocina para que todos tuvieran su lugar, ignorando completamente ese tono de “broma” en Mitzuki.

─ ¿A qué hora quieres que venga para que nos arreglemos?

─ Gracias, Mitzuki pero… Sabes perfectamente que esos lugares VIP me…

─ Si, Si… Te desesperan… Pero es el cumpleaños de TU HERMANO por lo cual no debes faltar

Mitzuki adopta una postura y tono de autoridad muy típico en ella para dejar en claro que tiene la última palabra. Anika mueve su cuello y se oye tronar, su nivel de enfado va aumentando pero trata de no caer en el juego de su cuñada.

─ Es por eso mismo que no pienso ir… No puedo echarle a perder este día con alguna pelea entre Ryo y Yo. Es la mejor decisión que puedo tomar para que Tegoshi disfrute del día sin complicaciones.

─ Debes asistir… No será lo mismo si no te diviertes con tu hermano

─ No te preocupes por eso. Antes pienso llevarlo a comer y entregarle su regalo. Así no sentirá que me he olvidado de su cumpleaños. ¡Después de eso será todo tuyo!

Ante la insistencia de Mitzuki, Anika deja con cierta fuerza una cafetera dejando escapar un suspiro

─ ¡Chicos! ¡A comer!

No, definitivamente no está de humor para los juegos de su amiga. Los chicos comienzan a devorar el banquete en tiempo record entre bromas y planes para esta noche. Al terminar, Tegoshi sube corriendo a su habitación para darse un baño y quitarse la pijama infantil, los demás aprovechan para beber un poco de café y disfrutar el pastel. Se escucha el timbre de la puerta.

─ Hablando del diablo…

─ Y Nishikido aparece…

Massu y Mitzuki voltean a verse ya que estaban preguntándose por qué tardaba tanto en llegar. Masuda se levanta para abrir la puerta y se sorprende un poco al ver a un Ryo arreglado un poco más de lo común: jeans obscuros, camiseta gris y una chamarra de piel negra. Al entrar a la casa se quita sus lentes Ray-Ban tipo aviador.

─ Ryo, llegaste justo a tiempo. Mientras esperamos a Yuya comemos el pastel que preparó Anika… ¡Vamos! ¡Vamos!

Al escuchar su nombre, Anika voltea encontrándose con la mirada de Ryo, con esos ojos que alguna vez brillaron por ella. Le sonríe levemente pero no lo sostiene por mucho tiempo la mirada así que se esconde detrás de la puerta del refrigerador buscando algo. Ryo se acerca a la cocina y se recarga en el lavado

─ Hola… Anika….

─ Hola…. Siéntate, ahora te sirvo un poco de pastel….

─ No te preocupes…. No….

Pero Anika ya estaba dejando el plato con el pastel en la mesa, le hace una seña a Ryo con la mirada para que se siente. Cuando lo hace, ella pone frente a él una de las esquinas del pastel.

─ ¿Todavía te acuerdas?

─ ¿Qué te gustan las orillas del pastel? Claro, es difícil olvidar que eres bastante quisquilloso

Anika sonríe tímidamente mientras se sirve su tercera taza desde que se despertó. Observa la muñequera quiropráctica en la mano izquierda de Ryo ocasionada por un accidente que tuvo hace una semana en una práctica de Motocross.

─ ¿Cómo sigues de tus lesiones?

─ Ah….

─ ¿Ya te hicieron las radiografías?

─ Ayer, temprano…  Y al parecer estoy muy bien, no me rompí ningún hueso…

Ryo hace ese gesto tan característico en él, como si fuera invencible, pero Anika sabe perfectamente que  uno de sus mayores temores es visitar el médico y odia sentirse “un inútil” al no poder hacer nada y esa muñequera es un impedimento para su estilo de vida tan activo.

─ Te lo he dicho miles de veces, no sirves para el mundo del motocross… Te mallugas muy fácil

Anika dice en tono de broma mientras mira a través de la ventana de la cocina, no quiere que Ryo vea que la preocupación reflejada en sus ojos es verdadera. Se levanta rápidamente para evitar el volverse a encontrar con los ojos de Ryo. Comienza a lavar los platos con cierta urgencia, tratando de ignorar la presencia del chico. Éste se levanta para ayudarla y al tratar de tomar uno de los platos para secarlos, sus manos se rozan ligeramente, los dos sonríen, más con los ojos que con los labios.  Anika se pierde entre el castaño de los ojos de Ryo, le hace recordar el modo en que solía mirarla con deseo, con amor, con ternura, con pasión.

Desde la sala, el grupo de amigos no deja de observarlos, aprovechando que ninguno de los dos se ha percatado de los cuchicheos que iniciaron

─ La verdad no entiendo qué está esperando Ryo para dar el primer paso ¿O qué piensas Massu?

─ No lo sé Mitzuki… Yo no entiendo de esas cosas…

Massu devoraba unos pocky’s mientras Toma comienza a leer una de las revistas apiladas en la mesa de la sala, ignorando completamente el comentario de Mitzuki, pero principalmente quiere evitar ver los intentos desesperados de Ryo por llamar la atención de Anika, los cuales encuentra ridículos y estúpidos.

Ryo y Anika terminan de acomodar los platos limpios en sus respectivos lugares. Él va al refrigerador para meter algo dentro, al cerrar la puerta se detiene a observar las fotografías pegadas en el refrigerador llamándole la atención una en particular: la misma que anteriormente había sumido en sus recuerdos a Anika. Ryo recuerda con claridad ese momento tan íntimo.

─ ¿Todavía guardas esta foto?

Pregunta Ryo sorprendiendo a Anika

─ ¿Sigue ahí?….. No me había dado cuenta

Anika mira a los ojos a Ryo, algo en ellos le llama la atención ¿Será que Ryo todavía la sigue amando? ¿Será que entre ellos existe una posibilidad para arreglar sus problemas? No. Anika no puede darse el lujo de volver a ilusionarse con esos pensamientos, la herida no ha cicatrizado lo suficiente. Pero, esa llama que todavía existe en ella, que solo brilla por Ryo le dice otra cosa, le dice que sí, que tal vez entre ellos todavía quede una mínima oportunidad de recobrar lo que perdieron…

─ ¿A qué hora van a llegar al Mandala?

─ Yuya llegará alrededor de las 10:30…

─ ¿No irás?

Ryo se acerca peligrosamente a Anika, ella desvía la mirada pero Ryo la sujeta por la barbilla y la obliga a mirarlo

─ Quisiera recompensarte por lo que hice ayer… Me siento fatal y…

─ No es buena idea…

─ Déjame demostrarte que en verdad estoy arrepentido….

Anika cierra los ojos. Su mente y su corazón se debaten entre creer o no las palabras de Ryo. Su razón está perdiendo la batalla contra su corazón, contra su deseo. El contacto de las manos de Ryo con las suyas hacen que su piel recuerde las caricias que dichas manos le proporcionaban: Caricias de cariño, caricias de confort, caricias de placer. Tal vez, sólo tal vez…

─… Iré

Anika sonríe por un segundo. Su corazón ha ganado de la batalla… De nueva cuenta. Desde la sala se escucha un grito de emoción, tanto Ryo y Anika voltean sorprendidos y ven a Mitzuki emocionada

─ Me da tanto gusto por ustedes… Verlos a los dos unidos de nuevo

Anika mira extrañada a Mitzuki, quien no aparta su mirada de las manos entrelazadas de Anika y Ryo. Los dos se sorprenden y retiran las manos lentamente.

─ Anika ¿todo está bien?

Anika suspira al ver a su hermano. Yuya baja de las escaleras con mirándolos con desaprobación en su rostro, sabe que este acercamiento entre ellos dos no traerá nada bueno. Bien, no es que ya hayan decidido regresar como pareja pero tal vez sea el momento de recuperar un poco la amistad y evitarle problemas a los demás. Aunque ¿A quién engaña? Muy en su inconsciente, Anika quiere recuperarlo, quiere volver a tenerlo cerca, aunque sea por un solo momento…

─ Le estoy diciendo a Ryo que iré a tu fiesta. Nada más…

─ No le estoy metiendo mano a tu hermana…

Ryo está a punto de tomar a Anika por la cintura, pero el sonido de una revista al ser casi azotada contra la mesa por Toma, hace que  Ryo lo mire con enfado

─ Bien… Creo que tus manos se ven mejor en su lugar….

Toma camina hasta la cocina y pasa “casualmente” a su lado, buscando un vaso con agua. Anika lo mira con cara de “Todo está bien”, pero Ryo está consciente de la “agresión” sobreprotectora hacía él y con un poco de malicia, con un poco de veneno, Ryo lo mira mientras enciende un cigarro.

─ ¿Y no crees que ya fueron suficientes celos de tu parte?

─ ¿Toma, Celoso?  Por favor muchachos, no comiencen a discutir ¿de acuerdo? Hoy es el cumpleaños de Tegoshi…  ¿No tenían que llevarlo a un lugar para que lo pervirtieran?

Anika se coloca a un lado de su hermano para darle unas cuantas palmaditas en la cabeza

─ Que tonterías dices, Anika…

Tegoshi se hace a un lado bruscamente y se dirige a la sala. Massu se levanta para responder una llamada de los demás chicos, diciéndole que los están esperando en el lugar del festejo propuesto por Shigeaki. Ryo, Toma y Tegoshi salen de la casa y se dirigen hacia los autos de los dos primeros. Massu venda los ojos de Tegoshi, lo cual incrementó más su ansiedad ante la situación de no saber a dónde diablos sus amigos lo llevarían a festejar su cumpleaños. Con ayuda de Toma, suben a Yuya al Mercedes Benz todo terreno Clase G en gris acero de Ryo.  Mitzuki se acerca para darle un  beso en la frente y cierra la puerta trasera. Anika prende un cigarro y observa todo desde el umbral de la puerta. Toma se acerca cauteloso, no quiere irse molesto con Anika, así que se limpia una lágrima imaginaria y abraza a Anika de la nada.

─ ¡Oh! ¡Amor mío! Tengo que irme. Una misión muy peligrosa me espera y no sé si regresaré vivo de ella… Es por este motivo que debo decirte algo muy importante…

Anika casi escupe el cigarro por la pésima actuación de su amigo, así que decide seguirle la corriente adoptando una postura dramática y exagerada.

─ ¡Oh! ¡Dime, Amor de mi vida! No me dejes con esta incertidumbre, antes de tu partida…

─ ¡Por dios! ¿Ya le vas a seguir el juego? Esto no se va a acabar nunca

Mitzuki se cruza de brazos un tanto enfadada, sin dejar de ver al par de amigos seguir con su despedida dramática, instintivamente voltea a ver a Ryo quien no le quita los ojos a Anika. Hace unos minutos había sentido cierta conexión con ella, había obtenido su atención y ahora…

─ Ya es hora de irnos, Ikuta…

Ryo se acerca hacia Anika y Toma, malmirando a este último. ¿Es que siente celos de Ikuta? O ¿Es sólo que consideraba a Anika como su propiedad? Toma le regresa la mirada y por un momento se elevó la tensión entre ellos, no al grado de llegar a los golpes, pero si por el deseo de “delimitar” su territorio: Anika.

Muchas veces se llegó a repetir esta situación entre Ryo y Toma. Aunque ellos dos son amigos desde hace varios años, Toma no perdonaba a Ryo por cómo terminó su relación con Anika y, sobretodo, por cómo la abandonó en los momentos que más necesitaba de él. Así mismo Ryo, aunque comprendía que Toma y Anika son amigos de la infancia, veía muy sospechosa la sobreprotección que de un tiempo a acá tenía para con Anika.

─ Ryo… Por favor…

Anika se planta frente a Ryo con molestia en la voz y sus ojos, señal que ya había captado la intención de éste de tratar de buscar pelea con Toma.

─ No pasa nada, Anika. Ryo, nos vemos allá en 30 minutos…

Toma sonríe cual niño que planea una travesura. De la nada, vuelve a abrazar a Anika por la cintura, la inclina hacia su lado izquierdo y finge darle un beso apasionado, todo esto ante la mirada atónita de Ryo y Mitzuki.

─ Jajaja… ¡Ahouka!

Anika le da un golpe en la cabeza a Toma, lo voltea y le patea el trasero .

─ ¡Nos vemos en la noche, chicas!

Toma les  guiñe el ojo a Mitzuki y Anika, sujeta a Massu por el cuello y se suben a su Mustang de Colección

─ Creo que ya es momento de que yo también me vaya… ¿Anika?

Ryo la toma de la mano y la acerca a él, pero ella estaba distraída por las caras que se hacían sus dos amigos dentro del auto.

─ ¿Pasa algo, Ryo?

Anika lo mira sin sospechar nada

─ Prométeme que irás hoy en la noche…

Ryo le regresa la mirada, pero directamente a los ojos y le dedica esa sonrisa tan característica en él, esa sonrisa que en muchas ocasiones la desarmaba por completo.

─ Cla-claro…

─Perfecto… Entonces ¿tenemos una cita?… Ja ne!

─ ¿eeeeh?

Anika lo mira sorprendida. Pero la mayor sorpresa llegó al momento en que Ryo acercó peligrosamente su rostro al de ella, besándola comisura de los labios. Al separarse, Ryo sonríe y se coloca sus lentes de sol tipo aviador, dirigiéndose a su Clase G. Sube al todo terreno y pone el motor en marcha, señal que el plan para el festejo de celebración de Tegoshi daba inicio.

Los autos se alejan ante la mirada atónita de Anika, quien ante la sorpresa de aquel “beso”, se tocaba los labios con la punta de los dedos. Mitzuki espera hasta que los autos salgan de su vista y comienza a dar brincos de alegría alrededor de Anika.

─ ¡oh, Anika! ¡Por dios! Eso fue… fue… ¡No tengo palabras! ¡Definitivamente quiere regresar contigo¡ ¡Anika! ¿Me estás escuchando? ¡Volverán a estar juntos! ¡Anika! ¡¿Anika?!

Anika sigue sumida en la revolución de sentimientos que se debatían dentro de ella: Se siente molesta consigo misma por permitir que Ryo hiciera de las suyas, se siente enojada, frustrada, pero también su parte más estúpida se ha emocionado por las palabras de Mitzuki.  ¿En verdad quiere regresar con Ryo? ¿No era sólo una mala percepción de algo sin importancia? Pero, un beso no era algo insignificante ¿o sí? ¿Sería ella capaz de mantener su estabilidad emocional para pensar y analizar la situación objetiva y fríamente? ¿O su terco y estúpido amor por Ryo dominaría su razón y la obligaría a lanzarse al fuego nuevamente aún a sabiendas que, si salía nuevamente herida, lo cual era más que probable, sus heridas jamás sanarían sumiéndola de nuevo en un estado de inestable sin tener las fuerzas suficientes para salir de ella?

Preocupada, Mitzuki la toma por los hombros y la sacude un poco. Anika al sentir el contacto de las manos de su amiga en sus hombros, despierta de sus pensamientos.

─ Eh…

─ ¿Estás bien?

─ Si… creo que si…

─ Anika… Creo que es una buena oportunidad para que Ryo y tú arreglen las cosas y vuelvan a estar juntos… ¿Eso no te haría feliz?

Anika camina de nuevo al interior de la casa, con Mitzuki detrás de ella. Su mente no deja de darle vueltas al maldito asunto.

─ No lo sé, Mitzuki… es… Demasiado repentino…

Anika se acuesta sobre el sofá de la sala, cruzando los brazos detrás de su cabeza.

─ Anika

─ Las cosas entre nosotros todavía no están bien. Hay muchas cosas que, tanto él y yo, debemos arreglar a nivel personal. No se pueden dar las cosas tan fáciles, no entre nosotros.

Anika prende un cigarro y se queda mirando fijamente el techo de la casa. Piensa en todo lo que ha pasado. No puede confesarle que una parte de ella todavía ama a Ryo porque sabe a la perfección que Mitzuki correría a darle tan “valiosa información” y Anika llevaría las de perder.

─ Creo que él en verdad está arrepentido… Sabemos que Ryo es un tanto obstinado, narcisista, egocéntrico, zorro, insoportable…

─ ¿Se supone que estás convenciéndome de las “cualidades” de Ryo?

Anika arquea su ceja derecha mientras del sonríe juguetonamente a su amiga.

─ Jajajaja… Lo siento. El punto es que tú lo cambias, Anika. Todos sus defectos quedan a un lado y se vuelve una mejor persona cuando está a tu lado

─Mitzuki… No creo que yo surta ese efecto en él… De hecho, nunca lo hice.

─ Pero… ¡Demonios!, están destinados a estar juntos…

Anika cierra los otros tratando de evitar que las palabras de Mitzuki alimenten esa esperanza de recuperar a Ryo.

─ Tal vez un día así fue, pero por el momento las cosas dieron un giro extraño, y lo que alguna vez funcionó entre nosotros, ahora hasta podría ocasionar un problema mayor…

Mitzuki iba a responder a ese argumento, pero la mirada perdida de Anika la hizo quedarse callada.  Suspira y recupera el ánimo.

─ ¡Bien, Basta de pensamientos tristes! Vamos a mi taller de costura, hay algo que quiero mostrarte…

─ ¿Eh?… ¡no por favor! No quiero que me vuelvas a disfrazar cual Morning Musume en estado alucinógeno…

─  Lo que quiero mostrarte es algo de mi nueva colección de Otoño, lo diseñé exclusivamente para este día.

Anika se sienta rascándose un poco el cabello. Si hay algo más insoportable para Anika que ir a las zonas VIP, es ser el maniquí viviente de Mitzuki y que le pruebe sin fin de ropa que, si es muy hermosa y con diseños innovadores, pero no son para ella.

─ mmm… ¿tiene holanes y es rosa?

─ No…

─ ¿Es un vestido escotado con lentejuelas brillantes?

─ ¡Ahhhhh! ¡Deja de preguntar y vamos!

Mitzuki la toma de una mano y la obliga a levantarse del sillón, se dirigen a la segunda planta de la casa, para que Anika se pueda cambiar y salir rumbo a la universidad. Mitzuki cierra la puerta del cuarto de Anika y nada más se oye el grito “desesperado” de esta última.

 

LOS CHICOS

Por las calles de Tokyo pasan a gran velocidad 2 automóviles. La gente que los ve pasar los ve como unos locos al volante y la verdad, si que lo son. El Galaxy SIII de Toma suena, al ver el ID de la llamada pone mala cara

─ ¿Qué quieres?

─ ¿Tu vejestorio podría ir un poco más lento, por favor?

Contesta Ryo al otro lado de la línea. Toma eleva su mirada al retrovisor y ve que el Todo Terreno de Ryo le viene pisando los talones.

─ No es mi culpa que manejes cual anciana artrítica y decrépita, Nishikido

Toma cuelga, observa la mirada amenazante de Ryo por el retrovisor y sorpresivamente éste decide rebasarlo, a sabiendas que en sentido contrario se acercaba rápidamente un camión que transportaba alimentos. Ante la mirada sorprendida de Toma, Ryo logra esquivar el camión en un movimiento casi suicida. Frustrado, decide acelerar para alcanzar a Nishikido. Toma piensa  ¿Cómo demonios un maldito Mercedes Benz le va a ganar a un Mustang en cuanto a velocidad? Toma mientras coloca la mano en la palanca de velocidades pero el contacto de otra mano sobre la suya lo hace voltear

─ T-Toma… ¿Podrías… bajar… un poco la vel-velocidad, por favor?

Massu está sumido en el asiento del copiloto visiblemente pálido, recalcando la frase  “por favor” con tal desesperación que Toma no pudo evitar reírse y olvidar su enfado

─ Jajaja… ¡Lo siento mucho Massu!

Toma reduce la velocidad, de quinta pasó a tercera. Al comprobar que ya no había probabilidad alguna de estrellarse contra algún edificio, animal o persona, Massu suspira aliviado, se frota las sienes y voltea a ver a Toma.

─ ¡¿Pero es que están locos?! ¿Qué demonios estaban haciendo? De Nishikido lo creo, es un irresponsable al volante, pero ¿tú?

─ En verdad lo siento Massu…

─ Esto tiene que ver con el beso que le dio a Anika ¿no es así?

Toma no voltea al escuchar a Masuda, sujeta fuertemente el volante con ambas manos y  da una vuelta a la izquierda pasándose un semáforo en rojo

─ ¡Ikuta!

─ Gomen…

─ Se que estás molesto con Ryo, pero no es necesario que te desquites con alguno de nosotros ¡Mucho menos que nos quites la vida al estrellarnos contra un camión de leche como hace un momento!

─ En verdad, discúlpame Massu. Pero es que… ¡Argh! No soporto la idea de que Ryo la vuelva a lastimar…

Toma se estaciona en un espacio reducido detrás de donde Ryo había estacionado su todo terreno.  Observan cómo van sacando del auto a Tegoshi, quien le grita a Nishikido

-¡¡¡Eres un psicópata al volante!!! ¡¡¡Estás completamente demente!!!

Massu no puede evitar reírse de la escena. Voltea a ver a Toma y le dice

─ No le sigas el juego a Ryo, es más que seguro que vaya a provocarte. Recuerda que hoy estamos por Tegoshi, no vayamos a ocasionar un problema en su día ¿OK?

Massu, con su infinita tranquilidad, le da unas palmaditas en el hombro antes de salir del automóvil. Toma, sonríe y sujeta el volante con las dos manos, cierra los ojos y da un hondo suspiro. “no caer en las provocaciones de Ryo” se repite a sí mismo. Baja de su Mustang y ve a Shigeaki y Koyama reunidos frente a la puerta de un edificio de tres pisos con una estructura minimalista, muy común en la zona. Shigeaki observa a su alrededor

─ Tegoshi, como tus buenos amigos, tenemos para ti una visita muy interesante por el día de tu cumpleaños…

─ ¿Dónde estamos? ¡Ya fue suficiente de esta broma!

─ ¿Broma? No, Tegoshi… Esto va a ser todo menos una broma…

Ante el tono pícaro de Ryo, todos los chicos, a excepción de Toma, ríen en complicidad. Guiando a Yuya dentro del edificio, el entourage suelta una expresión de asombro al ver el interior del mismo.

─ ¡Ya quítenme esta cosa de los ojos!

Shigeki se sitúa detrás de Tegoshi y lentamente le quita la venda. Yuya abre poco a poco sus ojos para poder adaptarse a la luz del lugar, la cual es muy tenue, así que su vista no tarda en acostumbrarse a la intensidad. El lugar es elegante, con sillones forrados de terciopelo en rojo y negro, candelabros, la iluminación tenue provenía de velas de con aroma a vainilla, el cual inundaba el lugar. Pero lo que más le llama la atención a Tegoshi no es el decorado de buen gusto, no, lo que lo deja con la boca abierta fueron las chicas que bailan sobre algunas mesas y tarimas al más puro estilo Burlesque; chicas meciéndose sobre columpias, chicas bailando detrás de vitrinas con outfits al estilo Pin Up Girls.

Una de ellas, de cabello castaño claro, ondulado, con ojos cargados de maquillaje, un corset en tonalidades verdes con negro y un hot pant de encaje se acerca al grupo de amigos. Con una enorme sonrisa saluda muy amistosamente a Ryo

─ ¡Ryo-kun! ¡Llegaron justo a tiempo!

La chica se abraza a Ryo y la da un beso en la mejilla, acción que molesta a Toma. Bueno ¿Quién se cree Nishikido? Hace poco estaba “muriéndose” de amor por Anika y ahora vuelve a sus viejas andanzas.

─ Hola Aya-chan

Contesta Ryo con una enorme sonrisa tomándola por la cintura.

─ ¿Y bien? ¿Quién es el chico especial de este festejo?

La chica mira rápidamente al grupo y detiene la mirada en Tegoshi

─ ¡oh! ¡Eres tan Kawaii! No hay duda que eres el festejado…

Aya se acerca a Tegoshi, dando un par de saltitos sobre esos tacones imposibles. Un aturdido Yuya sólo puede sonreír nerviosamente.

─ Tenemos preparado algo muy especial para ti, mi querido Tegoshi. ¡Chicas! Lleven a este hermoso chico a la zona VIP ¡Y que comience la fiesta!

La hostess lo toma por la cintura y lo encamina detrás de una cortina de cuencas de cristal, donde salen a recibirlos varias chicas en diminuta lencería de encaje

─ P-pero ¡chicos! ¿Cómo es que conocen este lugar?

Pregunta Tegoshi antes de ser rodeado por 3 chicas

─ No nos mires a nosotros, Ryo es cliente asiduo de este lugar y nos lo recomendó… ¡Él es el pervertido!

Responde Shige abrazando a dos chicas por la cintura. Tegoshi se sienta en un sillón que abarca toda la pared del cuarto VIP donde se encontraban. El grupo de amigos se sientan junto a Tegoshi y de otra puerta salen unas chicas quienes inmediatamente se suben a tres mesas y comienzan a bailar alrededor al ritmo de “Black No. 1” de Type O Negative. Esto provoca que a Tegoshi se le subiera el color a la cara

─ Oh… dios… santo…

El comentario ocasionó un estallido de carcajadas general y fue señal para que la fiesta iniciara oficialmente.

ANIKA

─ ¡¿Sexy?! ¿A esto le llamas sexy?!… ¡Estoy medio desnuda!

jajaja… ¡No, Anika!, te ves bien.

─ ¡¿Bien?!

─ En el taller hablamos sobre el atuendo, te lo probaste y lo aceptaste…

─ Si, pero tu espejo me mintió y me engañaste con tus artimañas de diseñadora de modas…

Anika se sienta sobre su cama y suspira pesadamente. Después de dos horas de estar en el taller con Mitzuki y probarse infinidad de ropa, eligió uno al azar para acabar con esa tortura sin fijarse bien en el modelo. Llegando a su casa, al volvérselo a probar notó que era demasiado ajustado y corto y llamó infartada a Mitzuki.

─ Confía en mi… Ryo caerá a tus pies…

─ Pero…

-¡Bye, Bye!

─ ¡Ogawa no te atrevas a colgarme!

Mitzuki cuelga. Anika se deja caer sobre su cama y cierra los ojos, echa un par de maldiciones y decide darse un baño. Al levantarse de la cama, suena su celular al recibir un mensaje el cual incluye una fotografía de Tegoshi rodeado de varias chicas en diminutos atuendos y enormes implantes. Sonríe al ver la foto, deja caer el celular en la cama y se dirige al baño. Akuma, su perro, está acostado en el piso del baño y al verla entrar se pone en posición para que le rasque la panza.

Se quita con cuidado el vestido de Mitzuki y lo cuelga. Prepara la tina, abre el grifo de agua caliente. Esperando a que se llene, mira de reojo a su pitbull y lo encuentra agachado con las dos patas delanteras tapándose el rostro. Anika sonríe mientras termina de desvestirse

─ Eres todo un caballero Akuma

Al voltear, se encuentra frente a un espejo de cuerpo completo en una de las paredes del baño y su sonrisa se apaga. Algo con lo que siempre ha tenido que lidiar desde el accidente donde murieron sus padres, es mirar esa cicatriz que empezaba por su costado izquierdo y recorría parte de su vientre. Inconscientemente la acaricia lentamente con la punta de los dedos, cierra los ojos y comienza a recordar aquel fatídico día: fuego, gritos, Tegoshi mal herido, sus padres atrapados en el auto y sangre, sobre todo la sangre. La imagen comienza a alterarla por lo que decide abrir los ojos, dándose al mismo tiempo un masaje en la sien y se mete a la tina. Ya estando dentro se remoja el rostro con el agua caliente.

Mientras pasa tiempo en la bañera, comienza a recordar con cariño a sus padres adoptivos y el cómo llegó a formar parte de la familia Tegoshi.

 

Durante toda su vida en el orfanato había visto ir y venir a varios voluntarios que ayudaban o donaban cosas que necesitaban los niños. También nunca estuvo interesada en convivir con las personas que iban de visita para conocer a sus futuros hijos adoptivos. Es por eso que nunca se percató de una nueva mujer que iba cada semana a dejar ya fuera ropa, juguetes o demás artículos necesarios, todos donados y recaudados por las familias de la policía de ciudad.

Y Ella era la esposa del Jefe de Homicidios Especiales de la Policía de Tokyo. Su nombre, Yukie Tegoshi

Anika solía evitar el contacto con cualquier persona externa al orfanato, por lo que nunca se dio cuenta que esa mujer la observaba detenidamente. ¿Qué había de raro en esa niña? ¿Por qué tenía un aura tan llena de melancolía? Las encargadas le dijeron que Anika era una niña un tanto especial, puesto que era un tanto ermitaña y prefería no ser vista cuando había visita, las otras personas que visitaban el orfanato, le advirtieron que Anika no era un buen prospecto para adopción, ya que era demasiado rara, tal vez poseída y que contaba en su historial un padecimiento psicológico.  Nunca entendería por qué esas personas se empeñaban en enfatizar el que Anika debía tomar medicamentos anti-psicóticos. ¿No se decían buenas samaritanas? ¿No estaban ahí para ayudar a los niños? No había nada más molesto y nefasto que las personas falsas y de doble moral.

Todos esos comentarios, en lugar de ahuyentarla de Anika, hicieron que sintiera más curiosidad. Por lo que un día decidió observar cada uno de sus movimientos.

─ ¿Está segura de querer hacerlo, Yukie-san?

¡Por supuesto! No creo en todo lo que dicen todas esas señoras… Estoy segura que esa niña ni está loca, ni está poseída… Simplemente necesita alguien que la escuche sin juzgarla.

Fue así como había comenzado a observarla, tranquilamente, sin invadir su espacio. Se dio cuenta que ella ayudaba a las chicas encargadas del orfanato, limpiaba, cocinaba y cuidaba de los más pequeños. Hasta ahí todo normal.

Música. Primer punto sobresaliente. Descubrió que Anika, a su corta edad, sabía tocar el piano y el violín, mucho mejor que el promedio para su edad. ¿Quién le habría enseñado? Una encargada le dijo que nadie, al parecer era un don natural, tal vez alguno de sus padres sabía tocar dichos instrumentos. Yukie estaba fascinada, no tenía técnica, tenía errores marcados, pero Anika parecía olvidarse del mundo a su alrededor.

Pasaron los días y descubrió por qué la gente le tenía miedo. Anika estaba regando las plantas del jardín y de la nada comenzó a platicar con alguien que no estaba ahí. Por ese entonces tenía 9 años, un tanto crecida para tener amigos imaginarios. Pero no sólo hablaba con uno, parecía que mantenía diferentes conversaciones. Pero no fue lo que fascinó a Yukie, porque no le dio miedo, al contrario, sintió más deseos de conocerla más a profundidad, mientras ella hablaba, varias cosas a su alrededor se movían con vida propia: ramas de árboles, las ventanas de las habitaciones que daban al jardín, los columpios se movían como si niños estuvieran meciéndose en ellos.

Cualquiera hubiera salido corriendo a llamar al loquero o a un exorcista, pero Yukie se quedó fascinada observando dicho espectáculo. Fue entonces cuando decidió hacer el primer contacto, tener el primer acercamiento.  Yukie caminó lentamente hasta quedar a un lado de Anika, y sin más, dio el primer paso.

¿No te da miedo estar rodeada de tantos…? ¿Cómo los llamarías tú? ¿Fantasmas? ¿Duendes?

Anika se sobresaltó al escuchar esa hermosa y melodiosa voz, y sin querer, había mojado un poco los zapatos de Yukie.

Lo… Lo siento…

─No pasa nada, no te preocupes

─ Yo… Yo…

Anika comenzó a dar pasos hacia atrás, era como un animalito del bosque, asustado, sin saber dónde esconderse.

─ Cuidado… estás a punto de pisar a un hada…

─ ¡¿Dónde?!

Anika abrió por completo sus ojos al ver cómo Yukie se acercó a ella y, con toda tranquilidad, se agachó para tomar entre sus manos un hada que todavía no aprendía a volar.

Que linda ¿No lo crees?

─ S-si…

─ Me llamo Yukie… Y tú eres… ¿Anika, cierto?

─ S-si…

─ ¡Por fin puedo platicar contigo!

Yukie se agachó un poco para poder quedar a la altura de Anika. ¡Qué hermosura de niña! Sus ojos, son hipnóticos, cautivadores, hay tanta historia detrás de ellos. Yukie sonrió pero Anika seguía dando pequeños pasos hacia atrás. Nunca nadie le había prestado tanta atención en 9 años de vida. Nunca nadie más había podido ver el mundo escondido que solamente era visible para ella.

─ No tengas miedo…. Sé que es difícil cuando la mayoría de las personas no te creen. Yo lo sé en carne propia.

─ ¿También… Puede ver fantasmas?

─ Algo así… Verás yo…

Antes de que Yukie pudiera continuar, un alboroto se escuchaba dentro del orfanato. Las encargadas comenzaron a murmurar y otras a chillar como si hubiera llegado una super estrella. Yukie tomó de la mano a Anika, ante el total asombro de ésta, llegaron al ventanal que da al jardín. Yukie vio el origen del alboroto y no pudo más que reírse a carcajadas.

¿Lo… Conoce?

─ Claro que si Anika… Es mi esposo… Abe Tegoshi.

Anika volteó de nuevo y ese hombre era toda una visión. Alto, porte elegante, mirada penetrante, con barba cerrada, un caminar que denotaba una seguridad implacable. Traje gris obscuro, con camisa blanca y una corbata roja, todo ya desaliñado debido a una dura jornada de trabajo, una gabardina negra y un perfume delicioso.

Nunca antes había visto a alguien así. Bien, al orfanato no iban muchos hombres que digamos, tal vez el plomero, el electricista, pero ninguno como Abe. No, ningún hombre podía ser como él. No con esa energía desbordante que te inspiraba confianza, seguridad, peligro, acción. No, no había hombre como Hiroshi antes los ojos de Anika.

Abe Tegoshi caminaba mientras saludaba con cierto coqueteo a las encargadas, se notaba que le gustaba esa atención.

¿Te diviertes?

─ Un poco de atención no le viene mal a nadie…

─ No, pero lo tuyo ya parece narcisismo ¡Ahouka!

Yukie le dio un golpe juguetón en el estómago acompañado de una sonrisa. Abe se rió también y a continuación sujetó el rostro de su amada con ambas manos y pega su frente con la de ella, cerrando los ojos, absorbiendo su aroma, son ansias.

Te extrañé…

─ Y yo a ti…

Anika se hizo a un lado para no estorbar en un momento tan íntimo. Aunque también la presencia tan cercana de Hiroshi le imponía demasiado. Demasiada energía emanando, energía que nunca había sentido en un ser vivo, tanto que llegó a sentirse un poco débil.

Abe, quiero presentarte a Anika, una niña muy interesante. Anika, te presento a Abe Tegoshi, mi esposo, Jefe del Departamento de Homicidios de la Policía de Tokyo.

─ Hola Anika…

Cuando Abe estrechó su enorme mano con la de Anika, esta temblaba y por un acto reflejo nunca antes visto en ella, se escondió detrás de Yukie.

¿Qué sucede Anika? ¿El Feo de Abe te asustó?

─ ¡Oe! ¿A quién le dices feo?

─ A ti… Mira cómo tienes a la niña.

Anika se asomó un poco y El Jefe Tegoshi la observaba fijamente.

Bien, Yukie, tenemos que irnos… El turno de anoche estuvo para morirse y estoy agotado. Despídete de la niña.

─ Respecto a Anika… Hiroshi, sería posible que…

─ Conozco esa mirada Yukie… Primero fue una planta, después un gato…

─ ¡No Abe! En verdad… Me gustaría que pudiéramos….

─ ¡No es un No, Yukie! Esa niña no es una mascota, sabes perfectamente que no estamos en condiciones para agregar a alguien más a la familia. Con Yuya tuvimos muchas complicaciones y…

─ Algo me dice que debemos estar con ella… Sé que nosotros DEBEMOS protegerla.

Yukie tomó las manos de su esposo y lo miró casi suplicante. ¿Qué tenía Anika para que ella actuara de esa forma? Convivió con ella sólo 15 minutos y podría decirse que estaba obsesionada con la niña que nadie quería y todos temían.

─ No Yukie… Entiéndelo. Ya tenemos a Yuya y con él es más que suficiente. Recuerda que nuestra posición no es la más adecuada para criar a  un niño.

─ Abe…

─ ¿Te parece justo que ilusiones a una niña con algo que sabes perfectamente  no podemos ofrecerle?

Yukie sabía que su esposo tenía razón. Pero no podía desistir a la idea de darle un hogar a esa niña. Le demostraría a Abe lo maravillosa que era Anika, tarde o temprano se daría cuenta.

─ Vamos a casa, Yukie…

─ Adiós Anika…

Pero cuando volteo para despedirse ella ya no estaba. La vio de nuevo sumergirse en su propio mundo, cuidando del jardín, hablando con esos seres que sólo existían en su burbuja de soledad en un ambiente que siempre tendía a rechazarla.

Pasaron semanas desde aquel encuentro y Anika no había vuelto a ver a Yukie. Hasta que un día, se apareció a la puerta de la directora del orfanato con los papeles necesarios para iniciar el trámite de adopción.

─ Yukie-san… ¿Está completamente segura? No ha pasado mucho tiempo con ella y…

─ ¿Qué me quiere decir? ¿Que Anika no es lo suficientemente buena para adoptarla?

─ Hay otros niños que usted podría…

─ YO deseo adoptar a Anika… ¿Qué parte no entiende?

Yukie siempre había sido bastante testaruda y es por eso que se le dio la oportunidad para pasar el tiempo de prueba antes de realizar la adopción formal. No dejó de asistir ni un solo día, de hecho, asistía hasta tres días a la semana.

Cuando se reunían, a veces no hablaban de nada, observaban aquellos rincones mágicos del bosque detrás del orfanato o platicaban cada una sobre sus dones en el ático que pertenecía a Anika.  Yukie le mostró que podía controlar ciertos objetos con la mente y que ella solamente podía ver espíritus y otros seres sobrenaturales, nunca podía escuchar lo que deseaban.

Después de mucho insistir, Yukie convenció a la directora para que permitiera que Anika pasara un día en su casa.

Fue un sábado por la mañana cuando los Tegoshi fueron por ella al orfanato. Yukie con una enorme sonrisa en los labios mientras que Abe estaba totalmente serio, y fumaba más de lo normal,  muestra de que estaba en contra de la loca idea de su esposa.

Yukie la recibió con un gran abrazo el cual Anika correspondió de manera tímida. La tomó de la mano y se acercaron a su esposo e hijo.

─ Yuya… Te presento a Anika….

─ Hola…

Respondió Yuya de manera un tanto a la defensiva, no estaba muy contento con que su madre metiera a una total extraña en su familia.

─ Ah… ¡Pero qué ánimos!… ¡Vamos

─ Yukie… No…

Abe movió la cabeza en forma negativa, no le parecía que forzara tanto a su hijo. De hecho, sólo había aceptado a cumplirle ese caprichito a su esposa para que dejara esa idea de adoptarla. Por primera vez en mucho tiempo, tanto su hijo y él estaban de acuerdo en una cosa: No querían a Anika en su familia. Yuya, porque dejaría de tener todos los beneficios de ser hijo único y aun se preguntaba si estaba fallando en algo como hijo y el Abe, debido a situaciones externas que lo tenían en constante presión,  su situación actual no le permitía cuidar de alguien más.

─ Ok… ¿A dónde te gustaría ir, Anika? El gruñón de Abe te llevará a donde quieras…

─ Yukie….

Solo eso dijo Abe, para mover la cabeza en señal de desaprobación. Yukie volteó diciéndole con la mirada “compórtate”. Yuya solo estaba parado viendo a la niña, su primera impresión fue que parecía más “Emily The Strange” que una huérfana, pero no dijo nada.

 

Anika no respondió, sólo agachó la cabeza y se quedó inmóvil. Toda esta nueva experiencia simplemente era abrumadora, no sabía qué hacer, no sabía qué decir, sólo quería salir corriendo y esconderse en el ático. Yukie, al ver esto, volvió a tomarla de la mano y le dedicó otra de sus cálidas sonrisas.

Pasaron un día agradable, aunque estaba dedicado por completo a Anika, Yukie se daba tiempo para consentir a su hijo, no quería que sintiera que lo hacían a un lado: Fueron a comer, fueron al zoológico y Anika miraba todo como si fuera un mundo totalmente nuevo. Pero lo que más le fascinó de esa experiencia fuera de su burbuja, fue la armonía y buena relación que emanaban Yukie y Abe, se miraban y se notaba la complicidad y el amor, nunca había visto a alguien así y también pudo notar que Yuya el hijo era un chico algo retraído, y se apartaba de su padre, se notaba incomodo cuando estaba con él.

Cuando cayó la noche, la familia se dirigió a su casa en un distrito bastante tranquilo en Tokyo. No había casas lujosas, pero si acogedoras, no parecía que estuvieran en la gran urbe. Se estacionaron frente a una casa de dos plantas, resguardada por dos enormes árboles en el jardín central.

─  Bienvenida a nuestra casa, Anika

El interior era sencillo pero bastante acogedor. Podías notar cuáles eran los espacios de cada uno. Muebles naturales, poca decoración pero las piezas eran bastante únicas,  Yukie le dijo a Anika que le gustaba coleccionar objetos que contaran alguna historia.

Mientras Yukie preparaba la cena, Yuya había subido a su habitación para estudiar un poco en tranquilidad y Abe pasó un tiempo en la oficina para terminar algunos asuntos pendientes. El puesto de Director de la Academia de Fuerzas Especiales de la Policía de Tokyo estaba vacante y se lo habían ofrecido, así que necesitaba preparar un plan que implementar en dicha dependencia.

Al verse sola, Anika decidió salir al jardín para no invadir con su presencia la intimidad de esa casa. Ya era de noche el jardín sólo estaba iluminado por la luz que se colaba por las ventanas de la sala y la oficina de Abe en la planta baja.

Recorrió el jardín y decidió acostarse en el pasto, Abe encendió un cigarrillo, y empezó observar a Anika desde su ventana y de pronto, un suceso le llamó bastante la atención: Luciérnagas, bastante luciérnagas comenzaron a rodear el cuerpo de Anika y ella parecía no inmutarse ¿Luciérnagas en otoño?, y lo más inusual es que ella parecía hablarles o ¿Estaba cantando?

─  Es especial ¿Ne?

Yukie lo abrazó por la espalda mientras Abe no dejaba de mirar a Anika

─ ¿Qué crees que sea, Abe?

─   No lo sé…

 

Un ladrido de Akuma la hace regresar al presente. El recuerdo de su adopción le deja un sentimiento agridulce. Pensar que unos extraños se volverían en las únicas personas que conocían y aceptaban ese lado extraño de Anika. Tan extraño que ni siquiera el propio Yuya sabía que tanto ella como sus padres, veían un mundo oculto detrás del conocido.

Sale de la tina y se envuelve en una toalla, Akuma cual perruno caballero se da la media vuelta para salir del baño y dejarle un poco de privacidad a su dueña. En pocos minutos sale en un pantalón de franela y una camiseta. Akuma la está esperando en el piso y ella se le une para hacerle cariños.

El baño caliente comienza a hacer efecto y Anika comienza a quedarse dormida en el piso.

Mientras cae en un sueño profundo, una imagen se hace visible: es un amplio salón con enormes candelabros de cristal, ventanales que daban a una terraza repleta de vegetación, es de noche y la luz de la luna llena entra al salón. Espejos empotrados en las paredes reflejan una imagen que a Anika sorprende, ella viste un hermoso vestido de seda en color vino conformado por un corset y una amplía falda con caída pesada, le quedba a la perfección, como si lo hubieran hecho basándose en su tipo de cuerpo.

Un viento frío entra por los ventanales, unas cortinas de gaza mueven a un ritmo cadencioso, casi hipnótico. Entre ellas, Anika puede distinguir la figura de un joven alto, su mirada es penetrante, pero ella no se siente agredida por esos ojos, al contrario, la invitan a acercarse y todo su cuerpo responde acercándose lentamente.

El joven, quien viste un traje de gala negro con la camisa del mismo color abierta, le sonríe satisfactoriamente al mismo tiempo que la toma por la cintura. Anika a acariciar el rostro del joven el cual es frío al contacto pero esos ojos arden en deseo, un deseo cuyo objeto es la misma Anika.

Ella juega con el cabello castaño del chico, es sedoso y despide un olor a cítricos, ese olor que le es muy familiar a Anika. El joven acerca poco a poco su rostro al de Anika y lentamente roza sus labios, ella suspira y lentamente ladea la cabeza para dejar al descubierto su cuello. Un dejo de placer se asoma por los ojos del chico y comienza a olfatear el cuello de Anika, lo cual le provoca un gemido. Sin mover los labios el chico le dice

─  Para siempre… Me perteneces para siempre… Anika…

Al escuchar su nombre, ella despierta repentinamente. Esa voz, esas palabras, eran de aquella presencia que la acechaba desde hace mucho tiempo. Con la mirada busca alrededor: las ventanas, el viento, la luna llena, los ventanales han desaparecido. Anika poco a poco se hace consciente del cuerpo de su mascota al lado suyo completamente dormido, se frota de nuevo las sienes y el timbre en la puerta la hace reaccionar

─  Hasta en sueños me persigues…

*********

Tegoshi grita mientras cierra la puerta principal de la casa y Anika le enseña la lengua, todo gracias a la foto que le enviaron, ella había amenazado con mostrársela a Mitzuki. Yuya la alcanza y comienzan a caminar unas cuantas cuadras para tomar un taxi. Tegoshi le hace la señal a uno y el par de hermanos sube al automóvil.

Pasan a una velocidad considerablemente rápida por las calles de Tokyo, a pesar de ser un sábado por la noche. Atraviesan un puente y en una acotación, Anika ve dos autos deportivos estacionados. Un chico está recargado en un barandal mientras otro baja de su auto. El que está en el barandal cruza una rápida mirada con Anika. A pesar del movimiento del taxi, Anika puede distinguir la misma mirada del sueño que tuvo mientras tomaba una siesta hace un par de horas. Se queda mirando fijamente por la ventana ¿Sería cierto lo que vieron sus ojos o era sólo una más de sus alucinaciones?

¿Estás bien Anika?

─  Eh… si…

¿Segura? De repente te pusiste pálida…

─  Ah… no, no pasa nada, en serio…

Anika medio sonríe y en ese momento su celular suena. Recibe un mensaje de texto de parte de Mitzuki que dice “¿ya vienen en camino?” Anika ríe y le enseña el mensaje a Tegoshi y este se sonroja a más no poder. Entre las risas de los hermanos, el taxi se aleja del puente y de los autos deportivos.

*******

Él está recargado en el barandal del puente, con la mirada fija en un taxi que acaba de pasar. Al verlo alejarse, sonríe. En su interior algo le dice que ésta noche será el primer acercamiento. Sus pensamientos se ven interrumpidos por la voz de una persona que acaba de llegar

¿Qué es lo que tienes que decirme con tanta urgencia?

─  Ésta noche, daré el primer paso…

¿De qué demonios me estás hablando?

El otro joven, de cabello largo y castaño, hace una mueca de desesperación

─  Creo que ella está lista… Creo que ha llegado el tiempo de que ella y yo estemos juntos…

El joven que está recargado en el barandal sonríe triunfante y le da unas palmadas en el hombro a su compañero

¿Ella?… Te refieres a…

─  Así es…

¡Estás loco Akanishi! ¿Lo sabías?

─  Tal vez, Yamashita… Pero en esto tú me vas a ayudar

Akanishi se dirige a su auto mientras Yamashita lo sigue con la mirada.

¿Yo? Definitivamente no entiendo qué carajo tengo que ver en todo esto…

Yamashita suspira resignado mientras se dirige a su auto. Akanishi suelta una carcajada sonora.

─  Espero que estés descansado porque tenemos una fiesta de cumpleaños muy importante a la que debemos asistir

Akanishi enciende el motor de su auto deportivo y sale disparado por la calle, seguido por Yamashita.

11 comentarios sobre “My Inmortal cap. 02

  1. Simplemente genial!! Dios pandaa eres la lechee!! como puedes escribir taaan bieeen?? QUIERO YA EL CAP. 3!!!! >___________________< Paaanda sigue así!! Gan gan ganbatte!! (8)

    Te quiero muchísimooo!!

    Chuuu~~~

    Chibianko

  2. Uahh sugoiii anegoooo!!!!!!!!!!! siempre me dejas con mas ganas de massssss TT_____TT espero que puedas seguir prontoooo neeee

    Ja neeeeeeee preciosaaa!!!!!!!!!!!

  3. WUOOOOOOOOOOOOO *O*!!!!!!!!!!!!

    Y Y Y YA APARECIEROON!!! LOS SEÑORES MISTERIOSOOSOOS!!! *O*/

    me tienes gritando de la emocioon *///*!! em… eso no se vio muy bien XDDD!!… any way me encantooo *O*!!! ya kiero cap 3 Toma-chan onegaii!!!!!! dameeeeee!!! TOT eso tampoco c escucho muy bien XDDDD!!!! hahahahaha aaah maldita sea ¬¬”… bueno tu me entiendes XDDD!!! espero pronto leer el 3 *w*!! y y y mi ryoPi XD! te kiero muchoteeee!!!! *O*

    cuidate Pua-toma-panda-chan XDDD!!!! shuuuuuuuuu *x*

  4. waoooooo.. (de nuevo) xD espero leer el 3 porq el fic esta wof… bueno.. >..< pero *¬* la situación esta de recordar (oh si.. Azuf/Caru.. fan de otras escritora de Fic)

    1. muchas muchas gracias por tu comentario, me das animos de seguir escribiendo *-*
      el capitulo 3 va apenas en un 10% jajajaja espero terminarlo prontooo

  5. Me ha gustado este capítulo, me he hartado de reír con todos ellos. Tengo ganas de seguir leyendo, la cosa se está poniendo muy interesante. ¿Cómo continuará? o.O

  6. hahahaha esta vez lo hiciste mas xistoso q el 1er cap. me he reido tanto con Tegoshi^^……
    me ha encantado la trama! estoy como loka x la 3ra parte!….así q ja ne!! hahahahaha
    kissu

  7. oh por Dios, esperaba que apareciera Pi, pero quede mucho mejor al ver que es Akanishi. Como odio y como encanta este tipo al mismo tiempo.

¡Muchas Gracias por leer My Inmortal!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s