ONESHOT “My First Last” (By: Edy)

“tu secreto está a salvo conmigo…”

Logre escucharle decir a pesar de mi deplorable condición, mientras me mantenía en el suelo sin fuerzas para lograr levantarme de nuevo, apenas y podía escuchar los ruidos provenientes de aquel lugar donde minutos antes me habían dado tremenda paliza de la cual creí q no sobreviviría, a esa edad las cosas se complican, cuando no encajas en ningún lugar, cuando intentas sacarle partido al “don” que cruelmente se te ha sido otorgado, sin siquiera pedirlo y sin siquiera desearlo….

La nublada razón y el frio infernal me mantenían en el suelo sin contar el dolor en todo el cuerpo, esta vez sí que tardaría días en recuperarme eso era seguro, meditaba en ese momento sin percatarme que aquella delgada y alta figura, se acercaba hacia mi cruzando la calle sin cuidado alguno, me tomo del hombro y pude percibir algo nada bueno para ella, odiaba tanto ese maldito don o lo que  fuera que me hacía “diferente” a los demás…

“a… ale…aléjate”

Le dije débilmente pero sin poder siquiera mover un solo dedo, ella sonrió, de cerca lucia más frágil… débil,  no era para  menos pensé al recordar lo que acababa de ver en esa visión, ese cabello corto y esa mirada inocente a primera vista le daba el toque de un niño, pero su estilizada figura tras aquel suéter grisáceo largo como vestido le hacía lucir como lo que realmente era una chica, no mayor de los dieciocho, la observe en silencio tras ese gesto inquieto que marcaba mas con la mirada que me recorría por todas partes…

“necesitas ir a un hospital?”

Me pregunto con cierta angustia en el tono de voz, solo quería que se alejara de mí, no necesitaba a nadie cerca mucho menos en aquellos días que el “don” parecía descontrolarse por completo y me volvía violento y hostil, comenzaba a hacer mella en mi el tener que lidiar con él, el tener que soportar ver gente morir…  y esos sueños recurrentes donde aquella persona especial que había sido mi alma gemela en el orfanato me pedía ayuda, era desesperante, todo ello lo era, solo deseaba dejar de soñar, de sentir, de ver, no le encontraba sentido ni siquiera a sacarle dinero a lo que parecía un “don” especial…

“estoy bien… “ –dije entre suspiro mientras me levantaba del suelo frio y húmedo con dificultad-

“no lo parece” –esa sonrisa parecía bastante sincera acompañando la preocupación que se reflejaba en sus ojos era más alta que yo, mas sin embargo mucho más frágil-

Tambalee intentando alejarme pero no me lo permitió me tomo con cuidado del brazo y de nueva cuenta esas visiones, nada bueno en lo absoluto para ella, no quería siquiera conocerla porque ya sabía lo que le esperaba…

“TE DIJE Q NO ME TOQUES!!!” –Grite con enfado zafándome de su agarre-

Sus ojos se abrieron sorpresivamente y se alejo un par de pasos desviando la mirada hacia aquel lugar de mala muerte, que por cierto meditando no se qué demonios hacia alguien como ella cerca de aquel lugar, ella parecía de otra clase, nada que ver con las chicas que visitaban aquel centro de vicio…

“deberías dejar de arriesgarte tanto ne?” –volvió a sonreír y me quede observándola sin saber muy bien el por qué-  “ellos nunca te entenderán… debes dejar de decirles de que forma van a morir por un par de monedas, solo los asustas y les causas angustia”

Su mirada se torno tranquila pero con cierto toque de seriedad, como si eso le importara…

“y a ti qué demonios te importa?” –Dije con enfado y bastante ironía- “después de todo son ellos los que se acercan a mi preguntándome esas cosas”

“porque tu mismo te das a conocer como el pronosticador de la muerte… eso es morboso no te parece?” –Levanto las cejas en son de burla mirándome con cierta ironía también- “Aun así todos creen que solo eres un farsante” –su sonrisa me congelo era ingenua y aniñada hacía tiempo que no veía sonreír a alguien de esa manera-

“igual y lo soy” –me aleje diciéndole eso con paso tranquilo mientras me despedía con la mano en el aire-

“yo sé que no lo eres… hace un par de días vi morir a alguien y fue como tú lo habías pronosticado”

Aquello me detuvo en seco, era cierto que yo podía saber esas cosas, pero nunca sabia cuando con exactitud ocurrirían, y eso que ella decía me parecía demasiado pronto para que fuera una de mis visiones hechas realidad…

“bien… -dije seriamente sin voltear a verle- entonces si ya sabes mi “secreto” déjame en paz”

“solo… si me dices cuando”

Volví a verla sabía que su intención de ayudarme traía un trasfondo y sonreí incrédulo ante aquello…

“no lo sé… solo sé que sucederá, así como también se que no deberías estar aquí en un lugar como este con tu enfermedad”

Cuando agacho la mirada y empuño las manos, sabía que faltaba poco para que se soltara a llorar, pero tomo fuerzas para acercarse de nuevo hasta mí…

“crees que tiene caso cuidarme, cuando se lo que sucederá?” –su voz era casi como un sollozo mientras me tomaba de la manga de mi suéter –

“entonces no se qué quieres de mi, solo espera a que pase y ya, déjate de niñerías, seguro pronto comenzaras a visitar hospitales, y llenaras tu cuerpo de medicamentos y costosos tratamientos, así que de nada sirve que te enteres cuando tendrá fin todo eso”

Fui frio lo sé pero en eso me estaba convirtiendo con ese descontrol emocional que me proporcionaba ese don que tanto comenzaba a despreciar…

“solo quiero saber si… será… doloroso… si… estaré sola cuando… suceda…”

Sus ojos se clavaron en los míos con suplica y mucho dolor tras de ellos…

“no puedo decirte algo como eso”- dije tras un suspiro y me acerque más a ella-“escucha puedo notar que… eres una buena persona, y que… no debería estarte pasando esto por ser tan joven y con mucho por vivir debido a tu edad… pero… el que yo te diga una fecha, no te devolverá la salud entiendes?”

Un par de lágrimas recorrieron sus mejillas, eso me hizo odiarme a mí mismo por tener que decirle esas cosas a una completa desconocida que desgraciadamente me hacía sentir cierta empatía por ella en esa condición…

“lo siento…” –rápidamente se limpio las lagrimas haciéndose la fuerte aunque todo su ser se estremecía por el miedo y el dolor-

“ve con tu familia y disfruta de su compañía en lo que te quede de tiempo”

“no quiero… yo… no quiero que ellos sigan encariñándose conmigo, no mas, no… quiero que les duela entiendes?!”

“…tu y yo somos similares” –sonreí sinceramente y le palmee el hombro-

“me llamo Ayame…” –dijo tras esa sonrisa correspondida limpiándose las lagrimas-

“Subaru” –exprese sin más y comencé a caminar-

Éramos similares, y bastante, ella se alejaba de sus seres queridos porque sabía que enfermaría y moriría más pronto de lo que ellos pudieran imaginar,  y yo no quería encariñarme con nadie para no tener que lidiar con sus ausencias cuando mis visiones llegaran a cumplirse, éramos unos raros inadaptados tal vez, pero irónicamente después de esa noche que no pude siquiera darle una palabra reconfortante comenzamos a frecuentarnos por coincidencias, y un buen día de la nada comenzamos una especie de “amistad”  ella salía de su casa a escondidas para visitar los lugares donde yo seguía haciendo mi “negocio”, y de a poco me entere que, como era de esperarse había dejado atrás a sus amigos, le gustaba dibujar paisajes naturales, y su mayor ocio era observar a las aves volar y prefería la soledad ante todo…

“áyame-chan… tu vida es aburrida” –dije sinceramente un día tras una sonrisa al verla sentada en un parque una tarde de primavera, lucia mas respuesta su cabello era largo y ondulado hasta los hombros y olía a flores del campo, no parecía estar enferma en lo absoluto-

“ne… subaru… nunca has envidiado la libertad de las aves?”

“depende…” –suspire ante aquella cuestión mientras me sentaba a un lado de ella- “no todas son libres, y todas sin duda mueren también”

“lo sé –sonrió moviendo la cabeza en negativa y observándome de reojo mientras se recargo en mi hombro- pero… ellas son más libres que tu y yo juntos mi querido amigo!” –tras un suspiro se abrazo de mi brazo y comenzó contarme anécdotas de su niñez-

Pasar el tiempo con ella llenaba el vacio que hacía mucho sentía, casi desde que había salido del orfanato se había profundizado ese vacío que cuando había perdido a mi madre, los meses pasaron y frecuentarnos se volvió más una necesidad que un pasatiempo, la vi ingresar en los hospitales con pesar un par de veces desde lejos y aun así nos frecuentábamos por móvil, estábamos en esa etapa donde quieres tener algo significativo que distinga esa relación especial de afecto, ambos nos compramos un distintivo para el móvil, era una especie de doble estrella que embonaba una en la otra haciéndose una sola, eso sellaba nuestro acuerdo de disfrutar hasta donde el tiempo y su enfermedad nos lo permitieran, al igual que con mi madre yo presentía que se acercaba ese momento pero, ya me había hecho a la idea de que la perdería…

Y al igual que mi madre solo pensaría que se iría de viaje y de igual manera tenía que quedarme de nueva cuenta en este mundo hasta el tiempo que me tocara tomar ese mismo camino y estar junto a ellas, pero…

Esa tarde las cosas cambiaron tan drásticamente, que sigo sin entender cómo fue que algo así sucedió, alguien me intercepto ese día, alguien molesto y lleno de ira, era un hombre corpulento que hacía muchos meses atrás me había preguntado por como seria su  final, para mi sorpresa el aludido me intercepto esa tarde de camino a casa de Ayame, era  una tarde  muy fría y había ventisca, el hombre se puso frente de mí y me observo con odio y frustración..

“tu… MALDITO FENOMENO!!!!!!!”

Me grito tan fuertemente que hizo volar algunas aves que estaban en aquel lugar, yo me quede paralizado con la respiración entre cortada y el miedo se hizo más presente cuando le vi sacar esa arma…

“ME MENTISTE!!!!”

Seguía gritándome mientras se acercaba a mí con insistencia, yo solo caminaba un par de pasos hacia atrás tambaleante en lo mucho que me gritaba y lo poco que entendía, al parecer lo que meses antes yo había visto en aquella visión no había sido su muerte, si no la de alguien muy querido para él, y ahora me culpaba por ello, decía incoherencias como que yo lo había maldecido, y que tenía que pagar por eso…

El hombre fue corto de palabras escuche el arma detonar y cerré los ojos…. Pero la bala nunca llego a su objetivo, solo el peso de un cuerpo frágil me empujo al suelo abrazándome por instinto a este, cuando tome el valor de abrir los ojos áyame sangraba y su cuerpo temblaba abruptamente…

“Ayame…” –dije entre sollozos-

“sabia… que… estabas por llegar”

“tonta…”

Con la voz entrecortada le refute, ella hacia eso siempre, como es q no, lo vi venir, ella siempre salía a mi encuentro antes de que llegara hasta la esquina de su casa donde siempre nos veíamos, escuche una segunda detonación, era el hombre que al ver que no había logrado su objetivo había decidido cobardemente quitarse la vida, no tuve tiempo de odiarlo o maldecirlo, Ayame era quien realmente me importaba…

“no debiste…”

Sollozaba mientras la sostenía entre mis brazos que temblaban, tenía miedo y sentía dolor, de nueva cuenta alguien me arrebataba lo que más quería de una manera cruel y caótica…

“ne… subaru… después de todo… no fue como … lo habías visto verdad?”

“cállate!… pronto alguien vendrá a ayu…”

“no… no hay tiempo ya… después de todo esto es mejor que lo que habías visto verdad?”

“no… Ayame… por favor no…”

“dijiste que no… llorarías…”

Seco mis lágrimas con sus manos, mis lágrimas que salían precipitadamente y se resbalaban hasta sus mejillas confundiéndose con las de ella misma…

“no duele… -dijo con una mueca similar a una sonrisa- no estoy sola… -tomo mi mejilla con su mano- tu don te fallo…. Esta… vez…”

“basta….” –no podía dejar de llorar como un niño-

“no te preocupes mas… tu secreto… está a salvo conmigo…”

Su mano se deslizo débilmente por mi mejilla hasta desplomarse en el suelo… la gente se acumulo en ese lugar y comenzaron a mirarme con empatía y tristeza, yo no podía hacer otra cosa que abrazarla y llorar, llorar como nunca antes lo había hecho, llorar por ella, llorar por mi madre, llorar por no ver venir que esto sucedería…

Y descubrí que después de todo, yo era un simple mortal vulnerable, que aunque “presumía” de tener un “don” seguía experimentando la misma angustia y perdida de alguien especial, pero Ayame me enseño algo que mi madre siempre me hizo saber, no importa que tengamos un final inevitable, no importa saber cómo sucederá, lo que importa es q cuando tenga que suceder, por fin puedas sentirte libre como las aves…

Cada que observo el cielo y miro esos distintivos unidos colgar de mi móvil, recuerdo que conocí alguien especial, que burlo mi don para dejarme seguir aquí, que me protegió e hizo de mi soledad un buen motivo para buscar a esa persona especial, a mi alma gemela, para juntos disfrutar lo que quede de tiempo y hasta donde su destino nos permita estar juntos…

¡Muchas Gracias por leer My Inmortal!

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