CONCURSO MY INMORTAL: Primer fict “Nagase”

HELL-O!

Bien, pues ya nos llegó el primer fict para el concurso! Suika escribió en a la velocidad de la luz y nos entregó su trabajo. Eligió el personaje de Nagase y a continuación les dejaremos el trabajo. Recuerden que todas las que desgraciadamente no quisieron participar en el concurso ( TwT me hicieron el fuchi porque no he ganado ningún premio a la literatura ni he escrito ningún libro) pueden comentar sobre este fict. Quiero aclarar que aquí NO ES UN CONCURSO DE POPULARIDAD, si no de TALENTO. Los comentarios de tomarán en cuenta para ver la reacción que tiene la historia en el público. n_n. Sin más…. disfruten!

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NAGASE

Nombre: Susana
Nick: Suika
Edad: 24
Personaje elegido: Nagase
Ciudad en dónde viven: Mallorca, España

Entonces el niño abrió los ojos, unos ojos que no olvidarían jamás el terror que empezó a sentir, cuando aquel hombre se presentó en su casa, todavía recuerda esa mirada fría sin alma, esa sonrisa cruel y despiadada. Él sentía pura maldad en el desconocido y su cuerpo se quedó paralizado ante su poderosa aura oscura, sabía que en cuanto ese extraño pisase su casa sería el fin para ellos, quería gritarle a su madre que no lo dejara pasar, pero ya era demasiado tarde, lentamente aquel hombre entró en su casa mientras su sonrisa se retorcía de placer.

-Puede sentarse caballero, ¿ha dicho que es amigo de mi marido? –La mujer miraba extrañada al hombre.

-Sí, compañeros de trabajo, ¿tardará mucho en bajar? –Los ojos del extraño brillaron fugazmente, un brillo que le puso la piel de gallina al niño que seguía observando desde las escaleras sin moverse.

-No, se estaba duchando, supongo que está por terminar. – la madre del niño se estaba poniendo tensa, realmente no sabía que tenía que hacer con aquel extraño. – ¿Desea tomar algo?

-No por ahora no, muchísimas gracias. – La sonrisa de aquel individuo parecía resultarle un tanto seductora a la madre, porque al verla se ruborizó y agachó tímida la mirada. Pero el chiquillo que observaba todo en silencio sabía la verdad, pero las palabras no querían salir de su boca. Entonces aquel extraño lo miró, lo estaba mirando a él fijamente. – Pero que niño más guapo, puedes acercarte pequeño, ¿cómo te llamas? – el chico siguió mirándolo con desconfianza y sin querer decir ni una palabra.

-Discúlpalo, su nombre es Nagase Tomoya, es nuestro hijo, a veces es un poco reservado.

-Tranquilo Nagase-kun puedes acercarte… o prefieres que te diga Tomo-kun…- Nagase seguía sin articular palabra sólo miraba al extraño deseoso de que se marchara, pero sabía que no lo iba a hacer… aquel… ser estaba maquinando algo.

-De verdad discúlpele es un chico bastante callado.

-No pasa nada, es bueno que sea así de reservado, verdad Tomo-kun. –Volvió a sonreír de esa diabólica forma, y Nagase volvió a sentir aquel mal presentimiento junto con otro escalofrío que le recorría la piel desde el pelo hasta los pies. Aquello no iba bien… no iba nada bien y cada vez sentía el peligro más encima.

De pronto arriba oyó como su padre acababa de salir del baño, debería advertirle del mal que había en la casa, siempre había podido confiar en él, porque cuando le decía que veía cosas extrañas o simplemente las sentía su padre siempre le había creído. ¿Sería lo mismo ahora? ¿Le creería ahora si le decía la verdad a su padre sobre aquel extraño?

Se levantó de golpe, sí, lo había decidido, iba a salir corriendo hasta su padre y alertarlo de que estaban en peligro, pero entonces sus piernas no le respondieron, trató de moverse, de todas las maneras, pero no lo consiguió, miró al extraño y supo que era él quien dominaba ahora su cuerpo, no sabía como lo hacía, pero no se podía mover. Miró a su madre en busca de ayuda pero ella estaba como hipnotizada, no dejaba de mirar a aquel hombre como embobada, ya no hablaba sólo miraba a aquel extraño con devoción. ¿Cuándo había pasado aquello? Habían pasado sólo unos segundos, unos míseros segundos en los que había perdido al extraño de vista, esos segundos en que había oído la puerta del baño abrirse y había mirado hacia arriba… ¿Cómo y qué había pasado?

Aquel indeseable se levantó lentamente acercándose con movimientos felinos a un tembloroso Nagase, que aunque quería gritar para que su padre acudiera de una vez, sentía sus propios labios paralizados, como si alguien se los hubiera pegado al instante.

-Veo pequeño Tomo-kun que has notado algo raro ¿verdad? – se acercó a él rozando sus labios suavemente en su oído. – Has hecho bien en no confiar en mí, pero es tarde, reaccionaste muy tarde, ahora si quieres salvar a tu familia, tendrás que venir conmigo, es una opción que te doy a elegir, ven conmigo y ellos sobrevivirán, niégate, y los torturaré en tus propios ojos… – ante aquellas palabras Nagase aún paralizado como estaba empezó a temblar de la rabia. – ¿Qué dices? Ganaríamos los dos pequeño, tú me das tu poder, yo te doy el mío, es un quid pro quo. Además tus queridísimos padres seguirían viviendo sus absurdas vidas… vamos Tomoya-kun que decidirás. Pero recuerda… no te queda mucho tiempo para decidirte… te doy 5 segundos… 5…4… – Nagase apretó fuertemente los ojos tratando de pensar con claridad, si le decía que no a ese individuo, su madre y su padre estarían a su merced… pero si lo hacía si decía que sí… – 3… 2…

-¡¡¡¡Aléjate de mi hijo maldito bastardo!!!! – La voz de su padre a su espalda hizo que Nagase girase la cabeza sorprendido por la interrupción, quien le iba a decir que su padre aparecería con una katana allí mismo, señalando al hombre que tenía justo en frente suya, se sintió aliviado, pero a la vez nervioso, tenía miedo por su padre.

-Un placer volvernos a reencontrar Nagase-san, debo intuir que todo bien ¿verdad? – su cínica voz resonaba en los oídos del pequeño Nagase, no sabía ahora que estaba pasando, ¿realmente se conocían su padre y aquel… ser?

-¿Qué haces aquí Hyde? – el padre de Nagase bajaba lentamente y en guardia por las escaleras mirando con sumo odio al hombre que estaba delante de su hijo.

-Mmm ¿Qué que hago aquí?… esa pregunta me parece demasiado absurda para alguien que se supone… lo sabe casi todo de nosotros, ¿no crees Nagase-san? – Su mirada tenía un deje de superioridad en ellos. – Me encantan nuestras numerosas batallas, pero que me preguntes algo así me ofende, quiere decir que en realidad no sabes nada de tu oponente.

-Déjate de estúpidas palabrerías y ves al grano, aquí no encontrarás nada de valor, nada de lo que soléis buscar… ¿o es venganza lo que buscas hacía mí?

-No sé qué es lo que me empieza a cabrear más, que me tomes por tonto, o que te creas más listo que yo. – La mirada de Hyde se volvió seria y demasiado peligrosa. El padre de Nagase sabía muy bien lo que se avecinaba pero no se movió, se mantuvo firme tratando de defender a su familia. – ¡Tu hijo… será mío por las buenas o por las malas!

Al oír esas palabras el padre de Nagase, atacó ferozmente a Hyde, la pelea era bastante feroz, pero lo que realmente sorprendió al pequeño Nagase, es que no conseguía ver con claridad a ninguno de los dos, tanto aquel extraño como su padre se movían a una gran velocidad, el sonido de la katana rasgando el aire era el punto de apoyo para Nagase, era la única manera de saber donde estaban en cada momento.

Un olor fuerte a sangre hizo que se le paralizará el corazón de miedo al pequeño, buscó con la mirada desesperadamente a su padre, esperanzado de que no fuera su propia sangre la que estaba impregnando el suelo de la habitación. Y entonces esa lucha que para el joven era prácticamente invisible cesó, y para horror de sus jóvenes ojos, su padre estaba arrodillado en el suelo agarrándose con su mano sana, el brazo que ahora pendía inerte de su hombro. Una horrible herida recorría desde su codo hasta la muñeca, como si un afilado cuchillo le hubiera traspasado piel y musculatura, dejando a revelar esa horrible herida.

-¿Creías que podrías conmigo? Que iluso, creí que para ser uno de mis más feroces enemigos tendrías más inteligencia. – Comenzó a reír de una manera que erizó la piel de padre e hijo, esa sonrisa sádica y despiadada, sabían que el final estaba cerca, que todo iba acabar. El joven Nagase no quería darse por vencido no quería ver morir a su padre, con todas sus fuerzas trato de moverse, aunque seguía paralizado y lo sabía, pero con un grito ahogado y uniendo todas sus fuerzas tanto espirituales como físicas comenzó a mover la pierna derecha, algo que no pasó desapercibido para Hyde que lo observaba divertido. – Eres más fuerte de lo que creía pequeño, eso me agrada, serás de los mejores, lo sé, lo veo en ti. Si te unes a mí serás de los más grandes, únete a mí y el trato seguirá en pie, tus padres vivirán, no los volveré a molestar.

-¡Antes prefiero morir! Tomoya… no hagas caso de este maldito ser, sólo saben contar mentiras, se traicionan incluso entre ellos mismos, no se puede confiar en seres como ellos. Hijo escúchame a mí, prefiero morir que verte convertido en ese monstruo.

-Hablas de nosotros como monstruos… pero, ¿Y vosotros? ¿No asesináis? –Ahora la mirada de Hyde era de odio puro, un odio que paralizó fuertemente al joven Nagase. – ¿A cuántos de nosotros habréis matado? ¿A cuántos de nosotros que no tenían culpa? – De pronto y como salida de la nada, una lágrima roja recorrió el rostro de Hyde, aquel monstruoso ser podía llorar. Eso impactó realmente al pequeño Nagase.

-No me vengas aún con ñoñerías, vosotros no tenéis sentimientos, sois sólo meras bestias que disfrutan matando a los humanos. – Hyde soltó una pequeña risa irónica, y limpiándose la lágrima que seguía rodando por su rostro, miró seriamente al padre de Nagase.

-No creas que he olvidado lo que me hiciste. Ahora te convertiré en aquello que tanto odias, en aquello siempre diste caza, ¿qué te parece? Será divertido ver como tus camaradas te cazan ahora ¿no? – La sonrisa sádica volvió a nublar el rostro de aquel ser. El joven Nagase cada vez entendía menos, sabía que aquel hombre daba miedo y su aura no era buena, pero eso de seres, de cazas, todo eso se escapa de su entendimiento. Él mismo sabía que no era una persona normal, por sus extraños poderes y sus raras visiones, pero no entendía que pasaba con su padre y aquel extraño.

-Si lo dices por ella, no me arrepiento de haberla matado…no debéis existir, sois una amenaza para los humanos. Ella se lo merecía como te lo mereces tú… jamás olvidaré que la transformarás en un monstruo…

-¡Ella confiaba en ti! ¡Confiaba en su propio hermano que la traicionó! – Ahora la infinita rabia inundaba la sala, y el joven Nagase ante aquel despliegue de poderes e información  empezó a sentirse bastante mareado. – Hablas de nosotros como seres en los que no se puede confiar… pero vosotros sois peores… te aprovechaste de su amor hacía ti, para matarla. Jamás te lo perdonaré… – las palabras salían solas, y después de aquellas palabras unos colmillos afilados asomaron por la boca de Hyde dispuestos a desgarrar el cuello del padre de Nagase.

-Ella te eligió a ti traicionándonos a nosotros, es lo mínimo que tenía que hacer, era mi deber. Jamás creí que mi hermana… se enamorara de un ser tan despreciable como tú. – Ahora el padre de Nagase agachó la cabeza avergonzado como si ese recuerdo fuera un fuerte puñal clavado en su corazón. – Sigo pensando que la hipnotizaste… sólo esa explicación puede ser… tú tuviste la culpa de su desgracia.

-¡Cállate! Aunque sigas queriéndolo negar ella me amaba como yo a ella, por eso decidió venir conmigo, por eso quiso que la convirtiera, para estar juntos hasta el final del mundo… pero tú la asesinaste… y es hora de que pagues… – después de esas palabras y sin pensarlo más le clavó los dientes afilados en la garganta del padre de Nagase, el pequeño que observaba todo con los ojos ahora abiertos como platos, comenzó a llorar de impotencia, viendo como aquel ser… aquel vampiro estaba bebiéndose la sangre de su padre sin poder hacer nada. Ahora sabía claramente, que aunque se hubiera conseguido soltar de aquel extraño hechizo no habría podido hacer nada. Aquel ser era demasiado fuerte y su odio aún lo era más.

Cuando Hyde acabó de beber prácticamente toda la sangre del cuerpo del padre, se hizo una herida con sus propios dientes en la muñeca, obligando a Nagase-san a beber su negra sangre a la fuerza. Pero algo hizo que Hyde parase y se levantará de un salto, cogiendo a la madre de Nagase aún hipnotizada en brazos.

-¡Hyde bastardo! Mierda llegamos demasiado tarde… – gritaba con rabia un hombre que acababa de abrir la puerta de una patada para entrar y que miraba la escena cabreado. – Hyde… esta nos las pagarás…

-Hola Hiroshi-san… mi señor estará encantado al saber que te has presentado tú mismo a darme caza esta noche, pero es demasiado tarde… – De pronto se giró a Nagase el pequeño no podía apartar la vista de su padre, desangrado en el suelo y ahora teniendo convulsiones…- Tomo-kun volveré a por ti, y si quieres recuperar a tu madre, ya sabes que debes hacer… sólo tienes que pedírmelo, estaré vigilándote, hasta pronto chico.

Hyde desapareció con su madre en brazos como si de aire se tratase, ahora el grupo se había congregado alrededor de su padre mirándolo con preocupación, hasta que el mismo Nagase oyó, “Es imposible, ya ha bebido la sangre del vampiro… es demasiado tarde…”. Como llevado por una extraña magia el pequeño Nagase se acercó a su padre sin apartar la mirada. Estaba consciente pero convulsionándose compulsivamente, padre e hijo se miraron intensamente.

-Hi… hijo, mi… mi querido… hijo, lo siento… siento… no poderte… proteger… ni haber… protegido… a tu… madre. – Acercó lentamente la mano buena hacia la cara de su hijo, limpiándole las lágrimas que ahora rodaban por el rostro de su hijo incontroladamente.

-Papa… no… me dejes… es mi culpa… si hubiera dicho que sí… – Ahora el pequeño no podía dejar de llorar descontroladamente.

-Shh pequeño… no es cierto… me alegra… morir, ahora… te irás… con estas personas… ellos te enseñaran… todo lo que yo… no podré. Vive Tomoya… vive… por favor… – tras esas palabras los ojos del padre de Nagase se cerraron rápidamente. Unas manos agarraron al pequeño apartándolo del cuerpo inerte de su padre mientras que en un abrazo fuerte le consolaban.

-¡Quemadlo le quedan horas para que acabe la transformación! Él preferiría eso… lleváoslo rápido… – Ahora miraba el señor que lo abrazaba y que parecía el jefe, porque no dejaba de dar instrucciones. Trató de calmarse, mirando alrededor, todo estaba quedando igual que estaba antes de que llegara Hyde, un nombre que durante su vida nunca jamás iba a olvidar. Al final se quedó mirando al señor que aún lo tenía abrazado fuertemente. Hasta que este lo miró fijamente. – Tranquilo pequeño, te cuidaremos como habría querido tu padre… vendrás conmigo, allí donde te llevo serás bienvenido. Ahh si perdona por mi mala educación, mi nombre es Hiroshi Abe, tú eres Nagase Tomoya ¿verdad? Tu padre nos hablaba de lo orgulloso que estaba de ti. Ahora vámonos de aquí, te llevaré a un campamento donde se quedan los chicos de tu edad, allí los entrenamos y los protegemos hasta que son capaces de cuidar de sí mismos. ¿Cuántos años tienes ya?

-…- Nagase dudó al contestar, pero si su padre le dijo que podía confiar en aquellas personas, haría caso de la última voluntad de este. – diez años señor… – Dijo agachando la cabeza.

-Muy bien vámonos de aquí, cuando seas mayor de edad te entregaremos todas tus pertenencias. Como esta casa, y la herencia que tu padre preparó para ti, por si algún día pasaba algo así.

Nagase asintió débilmente mientras avanzaba de la mano de Hiroshi a la salida de su casa, solo miró hacia atrás una vez más, tratando de decirle adiós a aquella casa y lo que había sido su familia. Todo acababa de morir en sus ojos ahora estaría solo, él solo para siempre…en el fondo de su ser estaba aterrado pero decidió no preocuparse más, y con decisión salió de la casa rápidamente.

Una vez en el campamento se dio cuenta de que no era el único niño que había perdido a sus padres ante los vampiros, en ese campamento como si de una tradición se tratase iban a parar todos los hijos de los caza vampiros, y donde ya sabía que tendría que pasar su vida, a partir de ahora. Escuchaba las historias de los otros niños pero Nagase no se animaba a participar, algunos no recordaban el día que habían llegado al campamento, otros sus mismos padres los habían llevado y cada semana los visitaban… todo era demasiado agobiante para Nagase, él sólo quería que lo dejaran en paz de una vez, y esa paz la encontró meses después en los bosques que rodeaban el campamento. Allí empezó a notar otros seres, seres mágicos que nunca había creído que existieran, pero lo extraño de todo aquello era que no le desagradaba la sensación de estar con ellos al contrario, estaba más cómodo que con sus compañeros.

En una de esas tardes en las que se escapaba para estar con sus verdaderos amigos del bosque, no notó que Hiroshi, lo había estado siguiendo sigilosamente preocupado por donde se solía meter Nagase por las tardes.

-No me siento a gusto aquí… hecho demasiado de menos a mi familia… – Le decía a una extraña ave, para una persona normal esa ave no tendría ningún significado que la de un pájaro, pero Nagase sabía que esa preciosa ave era un ser mágico con el que solía hablar de sus inquietudes…

-Bonita ave. – Nagase se giró asustado para encontrarse a un Hiroshi que lo miraba con una suave sonrisa en sus labios. – Cada año nos regala alguna de sus hermosas plumas para crear algunos antídotos, es bastante amable de su parte. – Le dedicó una reverencia, mientras el ave se posaba en su hombro rápidamente picoteándole el oído en modo cariñoso.

-¿Usted también puede notarlo? – Preguntó un sorprendido Nagase al ver como acariciaba el ave con dulzura.

-Sí, no tengo tanto poder como el tuyo muchacho, pero… algo entiendo de tus poderes. Sé que esta situación es muy dura para ti, pero ahora debes seguir adelante fortalecerte, y llegar a ser el hombre que deseaba realmente tu padre. Él quería contártelo todo… “esto” cuando fueras más mayor…. Así que he decidido enseñártelo personalmente, yo seré tu maestro, entrenarás conmigo y te lo enseñaré todo. Espero que no tengas inconveniente en ello – Otra vez aquella dulce sonrisa. Nagase no pudo más que agachar la mirada y asentir de nuevo, y así es como empezó una vida llena de entrenamientos en que maestro y alumno ataron unos lazos fuertemente entre ellos dos. Nagase  comprendió que aunque su familia hubiera desaparecido él no estaría solo, y Hiroshi se lo había hecho ver a marchas forzadas…

Pasaron los años y con la ayuda de su maestro, Nagase había conseguido ser más social con sus compañeros, tanto que casi se había convertido en un líder fuerte entre ellos. Si había algún conflicto Nagase era el primero en presentarse antes incluso que los adultos, acabando las discusiones con varios zapes a los que habían empezado, y haciendo que finalmente todos se llevasen bien. Muchos comenzaron a pensar que sería el sucesor de Hiroshi como director del campamento, pero en realidad lo que quería Nagase era vivir su vida lo mejor que podía, así como Hiroshi le había enseñado, a vivirla sin arrepentimientos y poder salvar a aquellas personas que necesitaran su ayuda.

Una mañana en las que el joven Nagase ya contaba con sus 16 años, apareció Hiroshi con un niño con la mirada perdida y llena de dolor… entonces Nagase se vio a través de ese chico, respiró hondo y se acercó a su nuevo compañero con una gran sonrisa.

-Oi – Le saludó alegremente. – Mi nombre es Nagase Tomoya… me puedes llamar Nagase-senpai… – Ante el silencio del niño, Nagase le dio un gran zape en la cabeza al niño sorprendiéndolo de tal manera que abrió los ojos enormemente – A tus superiores se les contesta a la primera ù__ú tengo que enseñarte modales enano.

-Sho… Sho Sakurai… – Dijo tímidamente el niño mientras volvía a agachar la cabeza pero ahora sonrojado.

-Así me gusta enano ^___^ – Lo que Nagase no se espero, es que ahora el zape se lo diera Hiroshi. – ¡¡Ittai!! Hiroshi-senseiii eso ha dolido… mira que si deformas mi hermosa cabeza por el golpe…

-Nagase… cuantas veces te digo que no pegues a tus compañeros… y además ese pedazo de cabezón no se deformaría ni aunque le diéramos de golpes con las rocas… – Mientras la discusión seguía entre maestro y alumno, no se dieron cuenta de que el pequeño Sho estaba riéndose de la situación, hasta que la carcajada se hizo audible por encima de los gritos de ellos dos. Los dos se miraron y se pusieron a reír… finalizando aquella discusión con un “bienvenido a tu nueva casa Sho” de parte de los dos.

Desde ese día los dos pequeños se hicieron inseparables como uña y carne, y mientras Hiroshi los entrenaba, ellos mismo se ayudaban para llegar a hacerlo mejor. Se complementaban como si consiguieran leerse la mente mutuamente, y eso alegraba enormemente a Hiroshi, porque sabía que el día de mañana se protegerían el uno al otro como hermanos.

Aquella tarde habían decidido salir a pasear con permiso de Hiroshi, mientras se hacían bromas y seguían caminando, mientras se hacía de noche, no se percataron que traspasaron la zona de seguridad. Pero Nagase se quedó petrificado ante la imagen que tenía en frente… no podía creer que fuera ella…pero… su aura era distinta lo notaba… pero… ella….

-Hijo mío… cuanto tiempo… como has crecido… – En eso era cierto porque aquel niño ahora con sus 18, había crecido de tal manera que sobrepasaba en altura a su maestro y casi en fuerza. – Mi niño pequeño ahora es un hermoso hombre… ven con tu madre… deja que te abrace… – Nagase aún las advertencias de su sexto sentido, el amor hacia su madre hizo que sus piernas se movieran solas… quería ir junto a ella, abrazarla fuertemente y decirle que ahora la iba a proteger… estaba igual que la recordaba… igual… sabía que eso era extraño…

-Nagase… – La mano de su amigo lo paró en seco – No te acerques a ella…

-Sho… ella es mi madre… – dijo casi implorando con los ojos que no lo detuviera.

-Nagase… ella ya no es tu madre, se que lo notas, así que no finjas que no lo has notado… se que te has dado cuenta que ella… ya no es humana… – Los ojos de Nagase brillaban ahora de desesperación, aquella conexión suya tan útil que siempre tenían ahora le cabreaba.

-Enano… deja que mi hijo decida que quiere hacer y no te entrometas… – entonces miró a su madre… lo supo antes de que dijeras esas palabras… Hyde la había convertido en vampira… estaban en frente a lo que hacía 8 años atrás era el reflejo de su madre, pero aún así la había añorado tanto. – Cariño ven conmigo… volvamos a ser una familia, aquellas horribles personas te separaron de mí, te he estado esperando todo este tiempo… ven conmigo por favor… ven y hazte más fuerte que nunca… podremos estar juntos eternamente. – Nagase comenzó a dudar de tal manera, que se agarró la cabeza fuertemente, no se dio cuenta que se aferró la cabeza con ambas manos mientras los recuerdos reprimidos durante todos aquellos años volvieron a él, más vivos que nunca.

-Nagase no dejaré que te lleve… te protegeré…vuelve a la zona segura ¡Rápido! – Sho se abalanzó sobre la madre de Nagase, pero esta lo había apresado fácilmente y lo miraba molesta.

-Cállate de una vez molesto mosquito, Nagase me pertenece, nos pertenece, ni tú pequeño mequetrefe ni nadie nos impedirá que nos los llevemos, ¿me has entendido? – Aquel odioso plural hizo que Nagase saliera de su trance, así que detrás de todo eso estaba aquel maldito Hyde… jamás mientras viviera iba a perdonar aquel cabrón ahora más que nunca… no sé que le hizo moverse con tanta rapidez, pero arrancando una rama fuerte de un árbol se abalanzo sobre su propia madre para salvar a Sho. – Maldito, así me agradeces que te diera la vida… – Tan rápido como se acercaba Nagase, tiró a Sho contra un árbol y abofeteo a su propio hijo, haciendo que tirase la rama. – Vendrás conmigo niñato, quieras por las buenas o por las malas – Lo cogió por el cuello de la camiseta zarandeándolo, entonces Nagase empezó a llorar mirando a su madre fijamente.

-Lo siento madre… – dijo mientras que esta paraba de moverlo y al verlo llorar lo abrazó fuertemente. – Lo siento muchísimo… te quiero… siempre te querré.

-Yo también hijo mío… – Por un momento Nagase dudó, pero sabía que no había más remedio… disimuladamente sacó de su bolsillo el puñal que años atrás llevaba encima como le aconsejó Hiroshi mientras se lo regalaba, y se lo clavó fuertemente en el pecho a su madre, donde alguna vez estuvo el corazón. Ante la sorpresa la madre soltó a Nagase mirándose el pecho horrorizada, y mirando con rabia a su hijo. Nagase volvió a la carga contra su madre tirándola al suelo y tratándola de inmovilizar, como siempre su conexión con Sho funcionaba a la perfección porque ya estaba allí a su lado con un mechero en la mano con el que prendió fuego a la ropa de la madre, se tuvieron que apartar rápidamente, porque el fuego se adueñó de todo el cuerpo como si de paja se tratase, y casi en cuestión de minutos… no quedaba nada de la madre de Nagase, solo el puñal que al cogerlo Nagase, se quemó en la mano, quedándole una marca con la forma de la empuñadura que le acompañaría para siempre después de aquella tarde.

-Muy bien pequeño Tomo-kun… veo que tienes la misma fuerza y rapidez que tu padre… hasta heredaste la falta de sentimientos… será un placer que nos volvamos a encontrar… hasta pronto pequeño… – La voz salía como por eco por los árboles, Nagase sentía como la rabia se adueñaba de él.

-Hyde… Juro que iré a por ti, iré y acabaré contigo, esto no quedará así ¡ME OYES! ¡Haré que pagues por todo esto! – La rabia estaba consumiendo por completo a Nagase mientras una risa malvada se alejaba de ellos dos, Sho sin pensárselo más abrazó fuertemente a Nagase, mientras este empezaba a llorar de impotencia… había tenido que matar a su propia madre… había sentido su sangre en sus manos cuando le clavaba el puñal… aún tenía ese liquido negro sobre ellas…

Cuando llegaron al campamento Sho se encargó de explicárselo todo a Hiroshi mientras que Nagase se marchaba a su tienda a tumbarse en su cama sin decir palabra. Pasadas un par de horas, entró Hiroshi en la tienda de Nagase sentándose en el borde de su cama.

-Nagase… no la has matado… la has liberado…

-Déjame Hiroshi-sensei, ahora no estoy de humor… – pero entonces algo incomprensible sucedió, Hiroshi lo levantó de la cama y lo abofeteó.

-Si no lo quieres entender por las buenas, te lo explicaré por las malas, si quieres vengarte de Hyde… muy bien hazlo pero en el mejor de los casos desea acabar como tu padre, porque si acabas como tu madre, juro que el que te dará caza seré yo… – Nagase miró a su maestro a la cara, y se abrazó a él…

-Lo siento maestro… seguiré siendo lo que soy un caza vampiros… pero he de ir a por ese monstruo… no espero que me des tu bendición… pero si acabo como mi madre, será un orgullo morir a tus manos. He estado pensando que a partir de mañana me marcharé del campamento… estudiaré y haré vida normal, así podré buscar su paradero…- Su maestro no dijo nada, simplemente salió de su cuarto… y así al día siguiente despidiéndose de todos, pero más cariñosamente de Sho, se marchó del campamento. Pero antes de irse, su maestro le entrego la katana de su padre, y sin decir palabra alguna dejó que Nagase se marchara, para que continuase su vida…

Un comentario sobre “CONCURSO MY INMORTAL: Primer fict “Nagase”

  1. uahhhhhhhhhhhhhhh O/////////////////O que verguuuuuu!!!!
    No pensé que lo vería ya puesto ^///^UU
    uahh anegooo me dejaste sin palabras de verdad jajaja😄
    bueno… pues si alguien lo lee… no sé como dijo mi anego se aceptan toda clases de críticas😀 así que por favor si algo no gusta o gusta está bien saberlo para poder mejorarme a mí misma!!!!
    Gracias😀
    ANEGOOO AISHITERU!!!!!

¡Muchas Gracias por leer My Inmortal!

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